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Opinión

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Trump, la 4T y sus estrategias

Miguel González Compeán | Columna invitada

La 4t justifica todas sus acciones políticas y de bondadosa autocracia constitucional, basada en una idea que es equivocada y que carece de sentido histórico y análisis crítico: La iniciativa privada y el neoliberalismo fueron incapaces de darle trabajo y generar desarrollo a todos los mexicanos y, por eso, el estado tiene que volver a una posición central en la vida nacional, en el que él sea el proveedor y administrador de la mayor parte de lo que se produce en el país, aunque no el único y será tan benevolente en su propósito, que dejara una relativa libertad de expresión y otros derechos y, después de eso, tratará de mejorar la seguridad. Lo central, sin embargo, es resarcir el atraso en el que la IP y el neoliberalismo en el gobierno, han sumido al país durante los últimos 50 años. Esa es su evaluación y ese es su justificante histórico.

En sentido similar, desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2017 y peor desde 2024, Donald Trump impuso un giro radical en la política exterior de Estados Unidos y para todos efectos en su política interna. Su estilo directo, a menudo impredecible, y su lema: “America First” marcaron la agenda internacional durante cuatro años. La razón se encuentra, como en el caso de la 4t, en un análisis sesgado de la historia a partir de la segunda guerra mundial y una ambición de poder político y económico que creímos desterrado en su crudeza. Trump atribuye todos los males de EEUU a la democracia liberal y el liberalismo en general, el arreglo multilateral del mundo, las reglas compartidas por todos los países o los más que se pueda, cuando en realidad existen 3 esferas de influencia natural que son: América (para los EEUU y sus enclaves estratégicos) Rusia (con su influencia en Europa) y China en Asía. Es más fácil ponerse de acuerdo con tres partes que con 160 y es más fácil jugar monópoli, con tres jugadores, pues necesariamente las fichas se vuelven proporcionalmente mayores que tener 160 fichas repartidas entre supuestos iguales que son el número de jugadores (la analogía, es puramente explicativa).

Y perdonen por lo que voy a decir, pero la verdad es que los liberales democráticos, fueron muy lejos. Hasta el punto de tener una agenda LGBT obligatoria en las escuelas cuando en esos temas siempre es preferible transmitirle una parte de la responsabilidad a la familia o por lo menos incluirla en la decisión. Por otro lado, el multeralismo es caro, el costo de la OTAN, y de otros tantos organismos internacionales, le parecieron a Trump a su equipo y a los redactores de “The Proyect 2025”, redactado en las muy conservadoras oficinas de la Heritage Fundation, un gasto inexplicable si no daba beneficios concretos a los EEUU.

Así que a destruir lo construido a lo largo de lo últimos 40 años en el exterior y en el interior y a volver a Hacer América Grande Otra Vez. Los casos de Venezuela y de Iran, son vivo ejemplo de ello. No se trata de democracia o derechos humanos, no se trata de una invasión ni de una guerra, eso es muy caro, se trata de tener el control de largo plazo sobre quien controla la distribución del petróleo. Y con esto queda claro: China compra el 70% del petróleo venezolano (que tiene las reservas internacionales más grandes del mundo, le compra a Iran toda su producción de crudo e importa de Rusia una cantidad muy seria de petróleo. Controlando la distribución de petróleo, no necesitas hacer una guerra, Es más non necesitas del petróleo de Venezuela o de Iran, lo que tienes es una enorme palanca de negociación con alguien que te tiene amenazado. Nada más, pero nada menos, también.

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Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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