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Finanzas saludables en el 2010
Ya ha pasado la cuesta de enero y de alguna manera o de otra hemos aprendido a vivir con una nueva tasa en el IVA y algunos otros ajustes en impuestos que se vieron reflejados en nuestro ingreso disponible.
Ya ha pasado la cuesta de enero y de alguna manera o de otra hemos aprendido a vivir con una nueva tasa en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y algunos otros ajustes en impuestos que se vieron reflejados en nuestro ingreso disponible.
Lo más probable también es que ya hemos buscado la manera de saldar las deudas que nos dejo el 2009 o si no al menos estamos buscando la manera de saldarlas lo antes posible.
Ahora que ya estamos bien entrados en este nuevo año es bueno redefinir nuestros presupuestos y, con ello, nuestros objetivos de ahorro para este año.
Empecemos por hacer un claro presupuesto de nuestro gasto mensual. Debemos tomar en cuenta que la mayor parte de nuestro gasto puede programarse, estos gastos se conocen como gasto fijo, y con algo de práctica y tiempo también podemos llegar a estimar la parte del gasto variable.
Los principales rubros de un presupuesto son los gastos fijos que tenemos, principalmente de vivienda (renta o hipoteca), coche, vestido, escuelas, agua, luz, gas, teléfono, etcétera.
Estos rubros son generalmente muy fáciles de estimar, ya que mes con mes suelen ser de la misma cuantía. Se les llama gastos fijos, ya que tienden a repetirse mensualmente por un cierto periodo. Una vez definidos los principales gastos del presupuesto es importante tratar de estimar los gastos que tenemos en diversión o algunos otros que no son tan regulares como estacionamientos, propinas, etcétera.
Estos gastos, aunque en ocasiones pueden parecer difíciles de estimar, podemos darnos una buena idea de cómo estimarlos observando algunos de nuestros estados de cuenta de la tarjeta de crédito de meses anteriores o haciendo un sencillo ejercicio llamado caja chica.
La caja chica consiste en traer en la cartera solamente una cantidad fija de dinero que rembolsemos semanalmente y tratemos de tener un recibo por cada peso que gastemos.
De esta manera podemos hacer un recuento y controlar perfectamente nuestro gasto. Este ejercicio permite incluso notar gastos que llegan a ser importantes y que muchas veces tomamos como menores.
Y el monto a mantener en cartera semanalmente debe de estimarse de acuerdo con el gasto de cada persona.
Una vez teniendo bien definido el monto de este tipo de gastos y determinando cuál es el monto de nuestros gastos fijos, podemos tener el monto disponible que nos queda para ahorrar.
Recordemos que el ahorro es una de las partes más importantes de nuestro presupuesto, por lo que tenemos que establecer metas claras y suficientes del mismo para lograr un buen ahorro y buscar invertirlo de la mejor manera para que aumente su valor.
El mejor consejo en esta ocasión es fomentar el ahorro mediante la programación del gasto.
*El autor es Associate Gestión de Portafolios Inmobiliarios Asset Management BBVA Bancomer.
c.vargasc@bbva.bancomer.com