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Desarrollos de usos mixtos, una alternativa ante los retos urbanos y de movilidad

La creciente presión sobre el suelo urbano y los problemas de movilidad impulsan el auge de este tipo de proyectos en ciudades mexicanas

Reforma 222 es un desarrollo de usos mixtos que se encuentra en la Ciudad de MéxicoFoto EE: Rosario Servin

La expansión horizontal dejó de ser una solución viable frente al crecimiento acelerado de las ciudades, las limitaciones de suelo y los desafíos de movilidad; por lo que los proyectos verticales de usos mixtos se han vuelto una alternativa más eficiente para el desarrollo inmobiliario.

Vivienda, oficinas, comercio y entretenimiento se unen en un ecosistema que responde a una realidad que exige que las distancias para trabajar, vivir y socializar sean más cortas. A ello se suma una mayor demanda de oficinas flexibles y desarrollos integrados en polos económicos como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Según el Índice de Tráfico de la empresa TomTom, cada año los conductores en la Ciudad de México pierden un promedio de 184 horas atrapados en embotellamientos mientras se desplazan día a día.

Patxi Borbolla, director de Operaciones en GAYA, indicó que la posibilidad de reducir traslados, concentrar actividades y optimizar el tiempo posiciona a los desarrollos de usos mixtos como una solución relevante dentro del contexto urbano actual.

“Desde la perspectiva del usuario, existe un beneficio relevante en términos de seguridad y calidad de vida. Al poder realizar actividades cotidianas en un solo lugar, se reducen desplazamientos innecesarios y, con ello, la exposición a riesgos dentro de la ciudad”, aseguró.

Coordinación, clave para la rentabilidad

Para el directivo, estos desarrollos contribuyen a construir ciudades más compactas y eficientes, donde la infraestructura se aprovecha mejor, aumenta el valor del entorno y mejora la calidad de vida.

Además, uno de los principales atributos de este tipo de desarrollos es su capacidad para generar ingresos por múltiples vías. A diferencia de un proyecto monofuncional, el de usos mixtos permite diversificar flujos mediante rentas comerciales, residenciales, corporativas y, en algunos casos, hoteleras.

Sin embargo, la rentabilidad no depende únicamente de la ubicación o del concepto, sino de la capacidad de ejecutar el proyecto con altos estándares técnicos y operativos.

Un factor crítico es la coordinación entre disciplinas, como arquitectura, ingeniería estructural, instalaciones, interiores, planeación urbana, operación y comercialización. Integración que debe realizarse desde etapas tempranas.

“Esta alineación permite anticipar riesgos, optimizar soluciones y evitar interferencias que, de no gestionarse adecuadamente, pueden impactar en costo y tiempo”, explicó Borbolla.

Seguridad operativa

La coexistencia de distintos usos dentro de un mismo desarrollo implica la interacción simultánea de usuarios, proveedores, personal operativo y equipos de construcción, lo que exige una planeación específica para minimizar riesgos.

“Hay que considerar aspectos como la zonificación de áreas por tipo de uso, el control de accesos diferenciados, la segregación entre zonas de obra y operación, así como la implementación de protocolos de seguridad adaptados a cada componente del desarrollo”, apuntó el directivo de GAYA.

Remarcó que una adecuada estrategia de seguridad no solo protege a las personas durante la ejecución del proyecto, sino que también contribuye a la continuidad operativa en el largo plazo.

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