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Autos eléctricos avanzan frente a una vivienda con infraestructura limitada
La industria automotriz amplía su oferta de vehículos electrificados, pero los desarrollos residenciales enfrentan retos técnicos y de operación para incorporar estaciones de recarga, especialmente en edificios y condominios
La expansión de los autos eléctricos en México plantea nuevos retos para la infraestructura de carga en viviendas, especialmente en edificios y condominios.
La expansión de los autos eléctricos e híbridos enchufables ya plantea un reto para la vivienda en México, porque mientras la industria automotriz amplía su oferta, los desarrollos residenciales todavía enfrentan limitaciones para incorporar la infraestructura necesaria para cargar estos vehículos, sobre todo en edificios y condominios.
Al cierre de junio del 2026, las ventas acumuladas en México sumaron 263,928 vehículos eléctricos, híbridos enchufables y vehículos eléctricos de rango extendido, de acuerdo con la Electro Movilidad Asociación (EMA). La cifra incluye 126,801 vehículos eléctricos, 136,569 híbridos enchufables y 558 vehículos eléctricos de rango extendido vendidos durante el primer semestre del año.
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En paralelo, la infraestructura residencial sumó 45,238 posiciones de carga, frente a 4,655 posiciones en la red pública, según el Barómetro de Electromovilidad de la asociación.
La industria automotriz comienza a identificar esta brecha frente a una infraestructura residencial que todavía tiene limitaciones para atender la recarga de estos vehículos.
“La industria automotriz va avanzando mucho más rápido que la inmobiliaria en ese sentido”, señaló Ricardo Humphrey, vicepresidente Comercial de Chery Motor México.
En los departamentos, explicó Humphrey, la carga eléctrica puede compartirse en las áreas comunes, una situación que incluso genera resistencia entre vecinos ante la posibilidad de asumir el consumo de otros residentes.
“En departamentos es más complicado, porque muchas veces esa carga eléctrica se comparte pues en las áreas comunes y hay gente que dice: ‘Pues yo no voy a pagar tu carga eléctrica’”, comentó el directivo de Chery.
“Ahí es donde tendríamos que encontrar soluciones para que cada departamento que así lo requiera, pues tenga su cargador o que el mismo desarrollo tenga cargadores que los mismos inquilinos puedan utilizar”, añadió.
El reto ahora está en preparar la vivienda
El manual de mejores prácticas de la Electro Movilidad Asociación (EMA) plantea que los nuevos desarrollos residenciales deben prever desde su diseño la capacidad eléctrica, las rutas de cableado y los espacios necesarios para facilitar la instalación de infraestructura de carga.
Para edificios multifamiliares, el documento plantea como referencia que al menos 40% de los cajones de estacionamiento cuente con pre-cableado para cargadores de Nivel 2 y que 10% tenga cargadores instalados desde la entrega del inmueble.
En los edificios existentes, muchos de los cuales no fueron diseñados para soportar la carga adicional de múltiples cargadores, EMA identifica riesgos como la saturación de transformadores, la falta de espacio para nuevos medidores y los costos de actualizar la red eléctrica interna.
El mismo manual señala que incorporar ducterías, canalizaciones y preparación eléctrica durante la obra gris puede reducir hasta 70% los costos de instalación frente a adecuaciones posteriores en edificios ya habitados.
La planeación desde la construcción también permite evitar obras posteriores en pisos, muros y áreas comunes, así como concentrar en una sola etapa la instalación de centros de carga, tableros seccionales y puntos de conexión.
Preparar la infraestructura también tiene un costo
Chery considera que una de las alternativas para los departamentos es que los propios desarrollos incorporen estaciones de carga para sus residentes, en lugar de que cada propietario tenga que resolver la instalación por separado.
“Ahí es donde tendríamos que encontrar soluciones para que cada departamento que así lo requiera, pues tenga su cargador o que el mismo desarrollo tenga cargadores que los mismos inquilinos podían utilizar”, dijo Humphrey.
Para una vivienda individual, la instalación de un cargador residencial puede representar una inversión promedio de entre 14,000 y 15,000 pesos, aunque el monto puede variar según la distancia entre el centro de medición y el estacionamiento.
El presidente de EMA, Eugenio Grandio, explicó que una instalación cercana al medidor puede costar entre 5,000 y 10,000 pesos, mientras que una mayor distancia eleva el gasto por la cantidad de cable requerida.
Para los desarrollos, preparar la infraestructura desde la construcción también puede reducir los costos posteriores. El manual de mejores prácticas de EMA estima hasta 70% menos en costos de instalación cuando las ducterías, canalizaciones y la preparación eléctrica se incorporan durante la obra gris frente a adecuaciones en edificios ya habitados.
La posibilidad de trabajar con desarrolladores inmobiliarios para facilitar la instalación de cargadores todavía no forma parte de un acercamiento formal de Chery, aunque la empresa ya analiza esta alternativa con sus distintas áreas de negocio.
Humphrey consideró que la expansión de la infraestructura debe comenzar por las soluciones de carga en viviendas y lugares de trabajo, antes de avanzar hacia una mayor cobertura pública.
“Yo creo que va más por primero solucionar la carga en casa o en lugares de trabajo también en las oficinas y luego ya ver carga pública”, puntualizó Humphrey.
(Con información de Karina Hernández Mundo)