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¡'Hey Jude'!: Bellingham y los Beatles rugen en Miami
En plena carrera goleadora, por detrás de Lionel Messi y Kylian Mbappé, por el título de máximo realizador del Mundial, Harry Kane y Erling Haaland quedaron eclipsados por Bellingham en un duelo que se decidió en la prórroga.
Jude Bellingham celebra con Harry Kane y John Stones el gol de Inglaterra ante Noruega en los cuartos de final del Mundial 2026. Foto: AFP
Emocionado, con gesto serio, Jude Bellingham se dio en solitario el placer de escuchar a un fondo del Estadio de Miami entonar a quemarropa el 'Hey Jude', dedicado al mediapunta, autor de un doblete decisivo (2-1) ante Noruega para llevar a los Tres Leones a las semifinales del Mundial.
"Carácter, perseverancia... Incluso cuando las cosas no salían bien encontramos la manera de ganar... Ya sea en 90 o en 120 daremos todo. Lo conseguimos, estoy muy orgulloso", dijo Bellingham, elegido mejor jugador del partido, en la televisión.
En plena carrera goleadora, por detrás de Lionel Messi y Kylian Mbappé, por el título de máximo realizador del Mundial, Harry Kane y Erling Haaland quedaron eclipsados por Bellingham en un duelo que se decidió en la prórroga.
Los himnos ingleses retumbaron en Miami. "Wonderwall" de Oasis, "Sweet Caroline" de Neil Diamond y, por supuesto, "Hey Jude" de los Beatles, en homenaje al todocampista del Real Madrid.
Escrita por Paul McCartney para apoyar a Julian Lennon, el hijo de John, que afrontaba el divorcio de sus padres, la letra adquiere otro sentido que ilustra la excelencia de Bellingham durante este Mundial.
Porque cuando los hinchas rugen "Hey Jude, don't make it bad... Jude don't be afraid... Hey Jude, don't let me down", la respuesta sobre el césped es que Jude hace las cosas mejor, Jude no tiene miedo, Jude no deja tirada a la patria.
Nueva demostración ante los noruegos: justo antes del descanso, y justo después de que los Vikingos desperdiciaran una ocasión enorme para doblar la ventaja, cuando Alexander Sørloth inexplicablemente olvidó asistir a un Erling Haaland completamente solo.
¿El cable de Dios?
Bellingham castigó ese error de ejecución empatando (45+2').
Encontrado por Anthony Gordon en el área, Bellingham logró sortear a dos defensas rivales antes de batir a Ørjan Nyland con un disparo cruzado con la zurda.
Una jugada culminada con un gran dominio técnico, que contó con una curiosa ayuda en su origen, cuando el balón despejado por el guardameta noruego golpeó el cable de la cámara suspendida en altura y cayó a los pies de Nico O’Reilly, iniciador del contraataque.
Y si, 40 años después de Diego Maradona, ¿Inglaterra acabara de beneficiarse a su manera de una mano de Dios? Los aficionados más místicos lo creerán de buena gana, máxime cuando su salvador habitual, Harry Kane, pasó de puntillas por Miami.
En la segunda parte, Haaland, desaparecido en ataque, fue culpado por el VAR de un empujón sobre Elliot Anderson, que provocó la anulación del segundo gol noruego, marcado por Torbjörn Heggem (55').
Instinto goleador
Al comienzo de la prórroga (90+3') fue Bellingham quien aprovechó con la diestra el balón mal rechazado por el guardameta noruego tras un disparo de Morgan Rogers.
Y así fue como Inglaterra, durante mucho tiempo sometida y bastante afortunada también —el larguero había repelido un tiro de Fredrik Aursnes a un cuarto de hora del final—, volteó una situación comprometida...
Jugando como guerreros, aunque sean artistas exquisitos, para convertirse en héroes.
Por sexta vez en este Mundial, ese héroe fue Bellingham, un goleador ahora tan prolífico como Harry Kane, a un tanto de Haaland (7), hipotecado por su físico, visiblemente incómodo en la humedad de Miami y sustituido en la prórroga, y a dos de Messi y Mbappé.
Y para redondearlo todo, con 23 años y 12 días, Jude se convirtió en el segundo jugador más joven en haber marcado al menos dos goles en dos partidos consecutivos de eliminatorias en un Mundial, solo por detrás de un tal Pelé en 1958 (17 años y 249 días).
"Na-na-na-na-na-na-na, na-na-na-na, ¡hey, Jude! Na-na-na-na-na-na-na, na-na-na-na, ¡hey, Jude!".... Los Beatles y Bellingham rugieron en Miami.