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Rams y Chargers se afianzan en Los Ángeles
La mudanza a esta ciudad, con mucha presencia deportiva, ha favorecido en resultados a ambos equipos.
Los Ángeles es la segunda ciudad que concentra el mayor número de población en Estados Unidos, con cerca de 4 millones de personas, asimismo, ocupa la misma posición en relación con el número de franquicias que es sede de la MLB (1), NHL (2), NFL (2), NBA (2), MLS (2) y WNBA (1). En promedio, éstas generan ganancias por 38.3 millones de dólares.
Las franquicias que recientemente regresaron a dicha área fueron los Rams, en el 2016, y en la presente campaña los Chargers, con lo cual concluyeron dos décadas en las que la ciudad no tuvo presencia de la NFL y uno de los principales motivos de la mudanza fue el tener nuevas instalaciones. Un nuevo inmueble que se edifica en Inglewood albergará a ambas organizaciones y tendrá un costo estimado de 2,600 millones de dólares y se inaugurará para el 2020.
“Hoy que la NFL vuelve a casa, Los Ángeles se consolida como el epicentro del mundo deportivo”, afirmó el alcalde de la ciudad, Eric Garcetti, en un comunicado de prensa en el 2016. Los Rams se mudaron en el 1995 a St. Louis por el entonces nuevo inmueble The Dome at America’s Center.
Pero, ¿qué tanto han cambiado las franquicias con el cambio de ciudad? El valor de ambas franquicias incrementó y sus ingresos, aunque no fue en la misma proporción. Por ejemplo, los Rams pasaron de tener un valor de 1,450 millones de dólares (2015) a 2,900 millones de dólares (2016).
En la parte deportiva, los Rams, en su segundo año en los Los Ángeles, ocupan el primer lugar de la división oeste en la conferencia nacional, han ganado 71% de sus encuentros. La última participación en los playoffs fue en la temporada 2004, periodo que se ha caracterizado por no acumular 10 victorias o más. Tan sólo el año pasado ganó cuatro partidos.
En la presente temporada están bajo el mando de Sean McVay, quien con 31 años se coloca entre los entrenadores en jefe más jóvenes en era moderna de la liga y tiene a su cargo el segundo roster con los jugadores en promedio más jóvenes (25.09 años).
La sede provisional de la organización es el Memorial Coliseum, inmueble con mayor capacidad en la liga (93,607 localidades), en promedio por partido se ocupan 61,213 asientos, pero en comparación con el primer año la asistencia descendió 20%, aunque los resultados del equipo mejoraron. En su última campaña que disputaron como local en el The Dome at America’s Center acudían 52,402 fans por encuentro, para la organización ha significado convocar un mayor número de personas.
“San Diego ha sido nuestro hogar durante 56 años. Siempre será parte de nuestra identidad y mi familia y yo tenemos una enorme gratitud y aprecio por el respaldo y la pasión que nuestros aficionados nos otorgaron durante todo este tiempo. Pero hoy pasamos la página y comenzamos un nuevo y emocionante capítulo como los Chargers de Los Ángeles”, es parte de la carta que Dean Spanos, director de la junta de Chargers, difundió en Twitter.
La negativa de los habitantes de San Diego para la edificación de un nuevo inmueble valuado en 1,800 millones de dólares fue la causa por la que Chargers abandonó la ciudad y regresó a Los Ángeles.
Su casa provisional es el StubHub Center, sede del Galaxy de la MLS, y por ahora, el inmueble con menor capacidad en el que tienen presencia la NFL, al cual se dan citan por encuentro 25,322 personas, en promedio (93.7 por ciento). En el último año que jugaron en el Qualcomm Stadium reunían 57,024 (80 por ciento).
En la presenta fase regular, Chargers está bajo el mando de Anthony Lynn, que es su primer año con el equipo, y ha ganado la mitad de los partidos disputados, que lo ubica en el segundo sitio de la división oeste en la conferencia Americana, en los dos años anteriores ocupó el último lugar al acumular más de 10 derrotas.
La organización se mantiene en la pelea por lograr un lugar en la postemporada, su última participación fue en el 2013.
El cambio de sede de una franquicia está sujeto al aval del resto de los propietarios de liga, además, se debe desembolsar 550 millones de dólares.