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Cornada, valor y oreja en La México

La décima novillada en la Plaza México terminó en mano a mano tras la fuerte cornada que sufrió Roberto Román, misma en la que resultó triunfador José María Hermosillo con el corte de un apéndice de Campeador de San Antonio de Padua.

Foto: cortesía Plaza México

No había vuelta atrás, José María Hermosillo tenía frente a él al último novillo de la tarde y quizá de la temporada si es que no lograba nada importante. Se dio cuenta de las buenas condiciones de Campeador en cuanto a emotividad y nobleza y que se prestarían para algo grande y no lo pensó mucho, lanceó a la verónica y remató a una mano, quitó por tafalleras combinándolas con caleserinas e hizo un gesto de disgusto cuando el buen astado enterró los pitones en la arena y a punto estuvo de darse una vuelta de campana que lo pudo haber inhabilitado.

Sin embargo, el ejemplar de San Antonio de Padua siguió codicioso el engaño en los derechazos, los naturales y los templados remates con el pase de pecho que el joven torero parecía deletrear en el tiempo y el público jaleaba entusiasmado, para después hilvanar adornos como la dosantina, la arrucina y otras florituras que le corearon con gusto.

Se perfiló para matar y, a pesar de la buena colocación de la espada el burel se amorcilló, por lo que tuvo que emplear el descabello para terminar su labor en el primer intento y conseguir la única oreja de la tarde luego de escuchar un aviso.

Con el abre plaza el aguascalentense estuvo variado con el capote, muy sobrio con la muleta y bien con el acero, sin embargo y a pesar de la petición mayoritaria, el juez no concedió el primer apéndice y todo quedó en vuelta al ruedo con fuerza.

En el tercero de la tarde, que mató por Román, no tuvo mucha colaboración y abrevió para retirarse en silencio.

El segundo espada Héctor Gutiérrez, quien vino a su tercera tarde y toreó ocho novillos, estuvo voluntarioso en su primero, con variedad en el percal y sobriedad en la faena de muleta, pero el pinchazo y los constantes trompicones con que le alcanzaba el engaño su enemigo, le privaron del triunfo y escuchó breves palmas.

En el cuarto del festejo, protestado por su falta de presencia, sobresalieron un par de dosantinas y el susto que se llevó al sufrir un achuchón sin consecuencias que lamentar, mató de pinchazo y entera para retirarse en silencio.

Ya con el cierra plaza se fue a por todas, recibió a portagaiola, lanceó de rodillas cerrado en tablas y su quite fue variado; luego, en la faena de muleta, logró varias tandas por el lado derecho e intentó dos ocasiones por el lado natural pero el burel se revolvía muy rápido por ese lado y le tiraba peligrosos derrotes así que terminó por seguir el toreo en redondo que no coronó con la espada y le aplaudieron.

Por su parte, Roberto Román recibió a Conductor, un novillo complicado que lo prendió al intentar su quite infiriéndole una cornada en la zona perianal, por lo que lo llevaron a la enfermería de la que ya no salió para continuar su labor.

En cuanto a los toreros de plata sobresalieron Adolfo Sánchez, Christian Sánchez, Marco Antonio Montoya y Diego Martínez, quienes saludaron en el tercio tras cubrir con técnica y exposición el tercio de banderillas así como Fernando García y Juan Ramón Saldaña por su solvencia en quites y brega.

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