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Capital Humano

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Las “zonas grises” en la implementación de la reforma de jornada laboral 

A medida que se acerca el 1 de enero de 2027, fecha en que la jornada tendrá su primer ajuste y pasará de 48 a 46 horas, hay situaciones en que falta claridad sobre cómo aplicar la reforma y evitar sanciones. 

A medida que se acerca el 1 de enero de 2027 hay situaciones en las que falta claridad para la implementación de la reforma de jornada laboral.FOTO: SHUTTERSTOCK.

La reforma para la reducción de la jornada laboral dejó “zonas grises” en la implementación y que siguen pendientes de aclarar a cuatro meses de que se haga el primer ajuste, de acuerdo con especialistas.

“Hay áreas grises. Hay muchas situaciones que aún están pendientes y temas que no están claros (...) la ley dejó vacíos de interpretación”, menciona Carlos Ferran Martínez, socio director de Ferran Martínez Abogados.

A medida que se acerca el 1 de enero de 2027, fecha en que la jornada pasará de 48 a 46 horas, hay situaciones en que falta claridad sobre cómo aplicar la reforma y evitar sanciones.

Entre ellas están el cómo distribuir la jornada, qué ocurrirá con los turnos nocturnos y mixtos, el pago de horas extras, el registro electrónico en el teletrabajo y si habrá una aplicación distinta en los sectores especiales.

Distribución de la jornada

Una de las inquietudes es sobre cómo convivirán por un lado la obligación de una jornada laboral de 40 horas y el que se mantuvo sin cambios la duración de las jornadas diarias.

“El claroscuro o zona gris más evidente es el que señala un límite de 40 horas semanales, pero por otro lado no se modifican las jornadas diurna, nocturna y mixta”, explica Mayeli Cabral, socia del área Laboral de Chevez Ruíz Zamarripa.

Hasta ahora, una posible interpretación para aclarar esa incógnita es que la distribución se puede determinar en común acuerdo entre empleador y trabajador, siempre y cuando no se rebasen las 40 horas semales, explica Cabral.

“(Como autoridad) te doy esta posibilidad de poder distribuir esa jornada siempre y cuando haya aceptación por los trabajadores”, comenta.

Pago de horas extra

Otra de las incógnitas es sobre el pago de las horas extras, sobre todo si se vuelven constantes más que extraordinarias.

"Se abre otra pregunta. ¿Cómo tendríamos que pagar las horas extras? También es cierto que uno de los dictámenes en el texto de exposición de motivos señalaba que derivado de las mesas de diálogo se obtuvieron varios ideas y varias conceptos importantes", menciona Cabral.

Una de esas ideas, recuerda, es que al trabajador se le diera la oportunidad de elegir entre descanso y mayor paga. Entonces, con base en esa idea, una persona podría trabajar 48 horas siempre y cuando se le paguen como horas extra, aunque sean pactadas y ya no extraordinarias, agrega Cabral.

Entonces, puede ocurrir que el trabajador se quede laborando 48 horas, como hasta ahora, con su correspondiente pago extra por las ocho horas adicionales, bajo el argumento de un acuerdo entre las partes y así evitar un mayor costo al empleador que implicaría tener una plantilla más grande pero que sólo labore 40 horas, describe.

¿Qué pasará con las jornadas nocturnas?

La reforma aprobada se centró en la jornada diurna que por ley dura ocho horas diarias, lo que dejó en un limbo a los turnos nocturnos, que tienen un límite de 42 horas.

“Todo el debate se construye alrededor de la jornada diurna y efectivamente ahí la jornada nocturna queda en un tipo de limbo de interpretación (...) esa es la verdad, la ley dejó ese vacío de interpretación”, explica Carlos Ferran Martínez.

La legislación no especifica qué pasará con la jornada nocturna cuando en 2030 se cumpla el escenario en que quienes laboren de noche cubran 42 horas semanales y los trabajadores diurnos operen con 40 horas por semana.

Registro electrónico

Los empleadores están a la espera de conocer los detalles sobre el registro electrónico con el que se medirá el cumplimiento de la duración de la jornada laboral. 

Al respecto, una de las inquietures es si el registro electrónico aplicará también para los trabajadores que laboren en home office y si habrá que adicionar herramientas para cumplir con ese supuesto.

"Al final les vamos a requerir a los empleadores un nuevo gasto en estos sistemas (...) pero como quiera implica hacer esta erogación y modificar nuevamente un presupuesto para el último trimestre del año que corporativamente es un poco complicado”, destaca Estefanía Rueda, abogada y socia en Littler.

La emisión de una guía sobre cómo interpretar aspectos de la legislación que generen dudas o inquietud entre los empleadores permitiría iluminar esas zonas grises.

 “Nos serviría mucho que existiera una guía que al menos nos deja ver cuál es la interpretación que tiene la autoridad sobre estos puntos grises”, explica Cabral.

Periodista multiplataforma con experiencia y pasión en temas económicos, negocios y mundo laboral. Ahora reportero en Capital Humano.

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