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Los robots van a sustituir a quienes no sepan pensar
La inteligencia artificial transformará el mercado laboral al automatizar tareas repetitivas y mecánicas, mientras que las habilidades humanas cobrarán mayor relevancia y serán clave para el futuro del trabajo.
La inteligencia artificial transformará el mercado laboral.
“Todo trabajo que no implique pensar lo va a acabar haciendo un bot, un robot, un software o un algoritmo. ¿Por qué? Porque es escalable”, afirmó Engel Fonseca, CEO de Potenttial Group, luego de explicar que las organizaciones necesitan comenzar a desarrollar más habilidades humanas en las personas.
El directivo mencionó que el propósito de adoptar herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial (IA) es que realicen las tareas que no requieren pensar, para que sean los seres humanos quienes tengan más tiempo para usar esa habilidad “más y mejor”.
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En la conferencia TecnologIA & el futuro de trabajo, en el World HR Congress 2026, organizado por la Asociación Mexicana en Dirección de Recursos Humanos (Amedirh), Engel Fonseca resaltó que el pensamiento y el cuestionamiento son exclusivos y prioritarios de los seres humanos, pues esa es su mayor aportación al mundo.
Habilidades humanas no pueden sustituirse con tecnología
“La mente humana es la tecnología más grande que existe. Por lo tanto, bajo ninguna circunstancia se debe delegar a la tecnología aquello que requiera un esfuerzo reflexivo”, señaló.
Compartió que las tareas operativas repetitivas y mecánicas se han devaluado y el trabajo que no requiera un esfuerzo reflexivo no solo será aburrido, sino también mal pagado y cada vez más escaso, pues son esas funciones las que comenzarán a ser reemplazadas por la automatización.
No obstante, enfatizó que cuando eso ocurre, las personas no deben quedar de lado y la automatización debe respetar una línea marcada que implica no delegar las tareas que sí requieran pensar. “El propósito de que los robots y algoritmos realicen las tareas mecánicas es liberar tiempo para que los humanos puedan pensar más y mejor”.
Esto significa que los empleos que requieran habilidades humanas como el pensamiento crítico, científico y estratégico; la traducción y humanización de datos; la resolución de conflictos con alta carga emocional; la amabilidad y la empatía, por mencionar solo algunas, son los que van a sobrevivir a la tecnología.
“Un robot no puede reemplazar la capacidad de interactuar y resolver un problema. Trabajos como los de liderazgo en Recursos Humanos, cuyo valor real no es procesar información, sino conectar con las personas, ser expertos en curiosidad y convertir los datos en significado para provocar reacciones y motivar al talento es uno de ellos”, mencionó.
Agregó que profesionales provenientes de diversas disciplinas, como la psicología, la sociología, la antropología y la filosofía, que son contratados para analizar datos y aportar una perspectiva humana y neurodiversa que la IA por sí sola no puede generar, también son piezas clave debido a la capacidad de análisis que presentan.
Desarrollar el pensamiento, un pendiente en las organizaciones
En la conferencia del World HR Congress 2026, Engel Fonseca reconoció que ya hay empresas que han dado más prioridad a la adopción de tecnologías que al desarrollo de las habilidades humanas de los colaboradores, incluso al sustituir actividades que requieren pensamiento humano.
Explicó que eso es contraproducente, pues el entusiasmo por invertir más en tecnología que en el propio personal lleva a idealizar las herramientas tecnológicas, creyendo falsamente que comprar un software resolverá todos los problemas de la empresa.
El riesgo de esto es que cuando se percibe a la IA como una entidad inteligente, se obtienen respuestas sesgadas y ciegas que pueden poner en peligro a la organización.
“Es un error y una muestra de ignorancia. Al no ser una persona, la IA carece de moral. El peligro radica en olvidar que detrás de cada algoritmo o robot siempre hay un humano operándolo y tomando las decisiones” sin que cuente con el criterio o la información necesaria.
Por lo anterior, el directivo enfatizó que la IA y otras herramientas tecnológicas sí deben adoptarse, pero solo para tareas específicas que no sustituyan el juicio humano y, a la par, se debe “profesionalizar” la curiosidad de los colaboradores, para desarrollar capacidades que les permitan ser empleables.
“Enseñarles a cuestionar las cosas, dudar y evolucionar de la mera intuición o creencia al conocimiento respaldado por datos. Siento que, o creo que, al conocimiento respaldado por datos, sé que vamos bien. El nuevo negocio es pensar y pensar bien, diferente, más y mejor”, subrayó.