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Arte e Ideas

Lectura 3:00 min

"Únicamente la verdad", Camelia la Tejana me desconcertó

Una idea atrevida y novedosa, aunque quizá no un acertado experimento respecto al terreno de la ópera.

Frente al arte hay dos manera de desconcertarse, la buena y la mala. La buena ocurre cuando algo te saca de tu vida diaria y te mete de lleno a un mundo que no conocías. La mala es cuando simplemente no entiendes nada.

Estoy malamente desconcertada por "Únicamente la verdad", la ópera que busca resolver la pregunta que todos nos hemos hecho algún día: ¿quién es Camelia la Tejana?

Simplemente no entendí nada.

Lo describiré así: agarre el periódico en la sección que guste y comience a leer con voz engolada de tenor ( Méeeeeeeeexico De Efeeeeeeeeeeeee a dooooce de maaaaaarzoooooo… ) y pídale a toda su familia o a sus cuates que le hagan coro ( deeeel dos mil dieeeeeeez ).

Así son las arias de "Únicamente la verdad".

Quiero aclarar que no me estoy burlando. Aprecio la investigación documental que Rubén Ortiz Torres armó para esta opera. De verdad se esfuerza en desentrañar a su personaje principal. Pero de eso a, literalmente, convertir un noticiero en aria… No sé. ¿No podría haber hecho mejor un documental? ¿Una obra de teatro?

Me desconcierta, y mucho, que tanto Ortiz Torres como la compositora Gabriela Ortiz, ambos artistas brillantes, hayan decidido que la ópera era el medio idóneo para este experimento. Por cierto, aplauso a la partitura de Ortiz, lo mejor de la obra: qué divertido oír a la orquesta atacar un guapachoso interludio norteño.

El espectáculo operístico, por convención, lidia con las emociones exageradas, dantescas, absurdas. Por eso es necesaria cantarlas así: sólo con voz de soprano uno entiende que la vida sea tan trágica como lo es en, digamos, Tosca.

En "Únicamente la verdad" tenemos un recorrido informativo por la frontera norte, experimentos escenográficos en pantalla gigante (muy bien realizados, eso sí), y algunos personajes que dialogan. Pero no tenemos realmente una trama ni un choque de emociones ni un tremendo conflicto que se resuelve en tragedia o en final delirantemente feliz. Vamos, no tenemos las cosas que reconocemos de la ópera.

Por supuesto que todo eso hace novedosa y atrevida a la idea. Pero no estoy segura de llamar exitoso al experimento.

Mire, señor lector, mejor váyala a ver y decida usted. Yo sigo muy, muy desconcertada.

Únicamente la verdad

Teatro Julio Castillo

Unidad Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional

Domingo 14, 5:00 de la tarde. Martes 16, 8 de la noche.

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