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La gráfica artística de la derrota de Trump en las elecciones de EU
Caricaturas del todavía presidente estadounidense viralizaron en las calles y en las redes; aún hay mucho por hacer, decían otros carteles.
2020 U.S. presidential election in Washington D.C.
El sábado por la mañana, una vez que los medios nacionales en Estados Unidos e internacionales dieron por sentada la victoria de la fórmula demócrata Biden-Harris en los estados de Pensilvania y Nevada, y con ella el afianzamiento azul rumbo a la sucesión presidencial del país vecino, el júbilo colectivo se disparó como un juguete pop-up.
En un santiamén el mundo fue testigo de cómo en las calles, las gasolineras, las fuentes solemnes, everywhere, sobre todo en las principales ciudades norteamericanas, simpatizantes del asumido presidente electo salían del letargo impuesto por la pandemia y, con el riesgo a la salud que esto implica en el país con la mayor tasa de contagios por Covid-19, hacían reverberar sus celebraciones.
El arte y su gremio no fueron ajenos al entusiasmo, como tampoco lo fueron del proceso político y social que desembocó en esta victoria de Joe Biden.
El crítico de arte para la revista New York y ganador del Premio Pulitzer de Crítica 2018, Jerry Saltz, se grabó sin pudor mientras tarareaba la obertura de la ópera La gazza ladra (La urraca ladrona), de Gioachino Rossini, y hacía una imitación poco diestra de un ballet para celebrar la derrota de Donald Trump.
Se acabó la pesadilla
“Gracias a todos por su servicio. Desde las protestas por la prohibición musulmana y la Marcha de las Mujeres hasta (el movimiento) I can´t breathe, todo ese proceso hasta llegar a este día y el mañana. Nuestra larga pesadilla nacional ha terminado”, expresó en un texto para acompañar el video y antes de compartir una serie de obras alusivas al momento.
El muestrario gráfico relacionado con la victoria del candidato demócrata, y más aún el alusivo a la derrota del todavía presidente de Estados Unidos, todo eso que se acumuló en cuatro años de protesta artística, brotó hacia las calles y se viralizó en las redes sociales de inmediato.
A la par de que Trump reclamaba el cese de los conteos de los votos por correo, fotografías de esculturas en resina que mostraban al presidente completamente desnudo, con una obesidad mórbida y los genitales incompletos, tituladas The emperor has no balls y realizadas por el colectivo disidente Indecline en 2016, volvieron a difundirse entre los internautas.
Una enorme figura caricaturizada en globo del todavía habitante de la Casa Blanca, sosteniendo la palabra Loser, con enormes orejas y labios extendiéndose hacia afuera, fue ponchada por los celebrantes en la rebautizada plaza Black Lives Matter, a la par de que coreaban: Na na na na, hey hey-ey, goodbye.
Para despertar del letargo
El arte político que caricaturiza a Donald Trump ha sido una constante en su periodo como ocupante de la Casa Blanca, no sólo en Estados Unidos sino en todo el globo, dado el rechazo mayoritario hacia sus políticas.
En 2016, el propio Jerry Saltz predijo para el medio Vulture la salida del letargo de un arte contemporáneo que ha convertido, dijo entonces, a los artistas en celebridades y a las celebridades en objetos de arte, y el comienzo de una buena época para el arte político en la era Trump y posterior a su mandato:
“Puede que aún no lo sepan, pero la victoria de Trump es un crisol de posibilidades para una nueva generación que hará lo que los artistas siempre han hecho en momentos como estos: volver al trabajo (...) Incluso si muchos permanecen en sus propias burbujas o siguen publicando fotos de comida e inmersos en la cultura de la celebridad y la complacencia, todo esto es una especie de llamado a la acción que producirá cosas que aún no se han sondeado o decantado. Puedo imaginar los típicos gestos artísticos del arte de la sobriedad dando paso a otro tipo de organización, marcada por los extremos del gesto, cosas más caseras, impredecibles, vulnerables, extravagantes”.
No hay que ir muy atrás: el movimiento Black Lives Matter, contra la violencia racial y el supremacismo, destiló decenas de murales en las principales ciudades estadounideneses, con rostros de personas afroamericanas reclamando sus derechos y la imagen de George Floyd como estandarte.
Este sábado, mientras el globo de Trump se desinflaba y algunas personas portaban gorras de característica color rojo republicano, pero con leyendas como I made Trump a loser again (Hice a Trump un perdedor otra vez), la pugna fue: The fight is far from over (La lucha está lejos de haber terminado).