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Garage Picasso: De búsquedas, experimentos y a la vejez, viruela
A Malcolm Gladwell le interesa encontrar las verdades detrás de lo convencional, hacer lo que en inglés se llama thinking outside the box
Malcolm Gladwell es un escritor de la revista New Yorker que analiza los fenómenos cotidianos y trata de hallarles respuestas científicas (o al menos darles explicaciones curiosas que citan fuentes científicas). A Gladwell le interesa encontrar las verdades detrás de lo convencional, hacer lo que en inglés se llama thinking outside the box.
Gladwell no es el investigador más riguroso. Muchas veces comete el pecado más grande de la investigación científica: usar la correlación de eventos como explicación (es decir, une dos variables y explica una con la otra: si los gallos cantan al amanecer, el sol sale porque los gallos cantan).
Como sea, tomados con algunos granos de sal, sus textos son muy divertidos y apasionantes. Y a veces da en el blanco.
Una de estas ocasiones atinadas está presente en su nuevo libro What the Dog Saw, un compilado de sus artículos de la New Yorker.
El artículo en cuestión se titula Late Boomers (algo así como Éxitos tardíos ) y entre otros casos estudia las diferencias entre las carreras de Paul Cézanne y la del espíritu patronal de esta columna, Pablo Picasso.
Pïcasso, como se sabe, fue considerado un genio desde su juventud temprana bueno, no un genio pero sí lo bastante prometedor para, según Gladwell, obtener 1,500 francos al minuto de poner un pie en París . Pintó obras inmensas antes de cumplir los 30 años, como Las señoritas de Aviñón , su cuadro más importante, a los 26.
Cézanne, a quien muchos pintores modernistas (Picasso especialmente) consideraron su guía artística, no tuvo una exposición individual hasta pasados los 50 años. Si no fuera por varias cricunstancias, es muy posible que los trabajos de Cézanne se hubieran podrido en un sótano o bien se hubieran conocido de manera póstuma.
¿En qué se diferencian la vida y el talento de estos dos pintores tan importantes en la historia del arte? Según Gladwell, la diferencia estriba en que ambos son ejemplos perfectos de los dos tipos de creatividad: la creatividad conceptual y la de tipo experimental. Picasso siempre supo, desde niño, qué quería hacer: comenzaba una obra y muy rara vez se detenía a pensar para dónde iba, él ya lo sabía de antemano. Por ejemplo baste aquella famosa escena del documental El arte de Picasso: el entrevistador le pregunta ¿Cómo pinta? y como respuesta Picasso hace un toro de un solo pincelazo. Así , contesta.
Picasso era conceptual: su creación parte de un concepto bien claro en su mente. Cézanne era un tipo tortuoso, un creador experimental.
El creador experimental es aquél que ensaya miles de veces, desecha obras completas, es perfeccionista: vive, pues, eternamente frustrado, parecen el eterno fracaso, el tipo que nunca maduró. Su objetivo no está trazado desde el principio. Este tipo de creadores tiende a desarrollarse en la edad madura, incluso en la vejez. Suelen ser el típico caso de a la vejez, viruela .
Si no fuera, según Gladwell y la gran mayoría de los biógrafos de Cézanne, por Emile Zola, gran escritor y el mejor amigo del pintor que lo llevó a París y lo ayudaba a administrar el poco dinero que llegaba a tener, Camille Pisarro, maestro de Cézanne y muchas veces quien se aseguraba que tuviera casa y comida, Ambrose Vollard, el galerista que finalmente descubriría su obra y lo volviera un artista exitoso antes de cumplir los 60 años, y, finalmente, Louise-Auguste Cézanne, el banquero siempre dispuesto a pasarle una mensualidad a su aparentemente inútil hijo, Paul Cézanne no sería hoy uno de los más grandes artistas de la historia.
El talento experimental necesita perseverancia, paciencia y muchas veces, una familia amorosa dispuesta a soportar ciertas excentricidades. Quién sabe, a lo mejor ese hijo suyo que parece que nomás no va a hacerla, será un genio cuando todos sus coetáneos estén cobrando la pensión.