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Arte e Ideas

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Garage Picasso: Cuando la academia quiere hacer comics…

El Colegio de México quiso adaptar su "Nueva historia mínima de México" al comic. Por supuesto el objetivo principal no se cumple, la historia de México no cobra vida.

Ahora que estamos de fiesta, darle vida a la historia nacional parece ser un objetivo crucial. Como durante décadas nos alimentaron de una versión indigesta de la historia de México, ahora es necesario volverla ligera.

Por eso el Colegio de México quiso adaptar su Nueva historia mínima de México -el libro que cualquier interesado es saber cómo nació México debe leer- al comic.

Se publicaron dos tomos, La independencia y La revolución, con la asesoría del historiador Javier Garciadiego, guión de Francisco Santos y Rodrigo de la Mora y arte del dibujante Pepeto.

No era mala la idea del Colmex. Después de todo, la historia mexicana es un excelente cuento.

Y no, no me refiero a que nuestra historia sea un compilado de mentiras, como se han obstinado en demostrar algunos opinadores, sino a que la fundación de México se presta muy bien para un comic impactante: batallas, personajes complejos, grandes escenas de triunfo y de traición.

En nuestra historia hay personajes variopintos. Está Pancho Villa, pícaro y brillante y Miguel Hidalgo, un hombre inteligente y ambicioso para empezar.

Pero también otros menos conocidos como Vicente Riva Palacio, que lo mismo fue dramaturgo que diplomático y militar; o José María El Gordo Arteaga, que resistió la intervención norteamericana (durante la cual le dieron un balazo en las nalgas) y la francesa; y Leonardo Márquez, que luchó del lado conservador durante la Guerra de Reforma, y cuando su causa fue derrotada so convirtió en guerrillero fantasma, incapturable, matando a los militares más importantes del gobierno juarista, se alió a los invasores franceses y al final murió de viejo en su cama.

Da para La liga de hombres extraordinarios en versión nacional, ¿no? Pero mientras detrás de La liga de hombres extraordinarios estuvo el genio de Alan Moore, detrás de los comics del Colmex (¿los colmix?) está la idea de que ponerle dibujitos a un mamotreto académico logras un comic.

Tanto La independencia como La revolución, desde sus títulos, son aburridísimos. Todo sucede según nos los va narrando un viejito en una biblioteca, que tiene que explicarle a un estudiante que saber historia es muy importante . Nada de lo narrado pasa en primera persona. Da la impresión de que el mensaje es que la historia importa bastante poco, lo único importante es quién la cuente.

Por supuesto el objetivo principal no se cumple, la historia de México no cobra vida, sigue igual de muerta que si se hubiera quedado en las páginas cerradas de un libro que nadie quiere leer.

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