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A veces hay que asomarse al abismo: Bernardo Esquinca

El escritor jalisciense, una de las plumas más prolíficas de la literatura “weird” o de horror en nuestro país, está convencido de que si queremos combatir la violencia, es necesario explorar nuestro inherente lado oscuro. Él lo hace con su nueva novela inspirada en los claroscuros de Juana Barraza, “La mataviejitas”

Foto EE: Ricardo Quiroga

Fueron más de seis años de interrogantes en la Ciudad de México. En los albores de 2006, las autoridades capitalinas finalmente llegaban al último cabo de esa larga cuerda de casos de asesinatos de personas mayores de edad, la gran mayoría mujeres despojadas de su vida por estrangulamiento, un modus operandi que, se pensó por años, era propio de un asesino serial masculino. Fue una serie de atrocidades que la “incuestionable pericia” de las autoridades judiciales no pudo resolver por tantos años y que derivó en, al menos de manera oficial, el asesinato de 16 ancianas, aunque algunos apuntan a más de 40 víctimas y otros señalan hasta más de 80.

Durante las investigaciones, declaraciones testimoniales daban referencia de una persona alta, fornida, de espaldas anchas, probablemente un hombre que vestía de mujer y con sagacidad se ganaba la confianza de sus víctimas para ingresar a sus domicilios, sin forzar ninguna puerta, y ahí culminar la atrocidad.

Bombo y platillos la mañana de aquel 26 de enero, cuando, ¡oh sorpresa!, el inhumano masculino con el que sus cabezas habían fantaseado resultaba ser una mujer, Juana Barraza Samperio, una profesional de la lucha libre bajo el apelativo de “La dama del silencio”, detenida inmediatamente después de abandonar el domicilio de su última víctima. La había estrangulado con el tubo de un estetoscopio. A partir de entonces, el apelativo cambió, ahora en otra arena, la del sensacionalismo mediático, a “La mataviejitas”.

El caso se mediatizó más que cualquier otra atrocidad de las que nuestro país se baña todos los días desde hace tantos años. El plus para sembrar el morbo, en una época en la que los periódicos de nota roja aún se vendían como el pan caliente, era que se trataba de una mujer abusadora de la confianza de las personas más indefensas. En 2008, Barraza fue condenada a 759 años de prisión. Más tarde se perfiló que muy probablemente este comportamiento serial era parte de los remanentes de una infancia terrible. Se dice que cuando era niña su madre permitió que un hombre intimara con ella por unos cuantos tragos de alcohol.

Esta historia, como se dice en México: más terrible que la ficción, es punto de partida para el desarrollo de la nueva novela de Bernardo Esquinca, Asesina íntima, publicado este año por la editorial Almadía. Al respecto, el autor de 49 años conversa con este diario.

El morbo es humano y hay que trascenderlo

“Me di a la tarea de basarme en hechos reales, pero también hacer una invención, inventar personajes, imaginar cosas que pudieron suceder, porque quería entenderla a ella, comprender por qué hizo lo que hizo e ir más allá del morbo. Creo que la sociedad mexicana es morbosa, yo lo soy, y está bien, es parte de la condición humana, es una curiosidad por lo macabro inherente de nuestra cultura, pero yo quería ir más allá. Si queremos combatir la violencia, creo que debemos entender de dónde viene, y trascender el morbo”, comparte Esquinca.

Esa es una de las posibilidades que nos ofrece la literatura, argumenta el también autor de novelas de horror y fantasía como La octava plaga (2011) y Toda la sangre (2013), ambos de la Saga Casasola, y de antologías de cuentos como Los niños de paja (2008) y El libro de los dioses (2020), todos ahora disponibles en Almadía.

“Es preciso detenernos, hacer esa pausa, e ir al fondo de estos pantanos. Esa era la idea de esta novela, averiguar qué es lo que pasó en su vida, qué la llevó a delinquir, a cometer esta serie de crímenes atroces. Una vez que terminé el libro pude, no justificarla, pero sí entenderla y sinceramente espero que al lector le pase lo mismo, que pueda tener una comprensión más profunda de lo que fue este caso tan particular. No empatizo con los asesinos seriales, me interesan como fenómeno social de violencia extrema. A veces hay que asomarse al abismo, esa parte de oscuridad nos puede ayudar a entender por qué los seres humanos nos comportamos como nos comportamos. Todo escritor de literatura, quisiera pensar, explore el tema que explore, en el fondo se explora a sí mismo, yo exploro mi propio lado oscuro”.

El boom de las series sobre asesinos seriales en plataformas de streaming, opina el autor, son otra manera de búsqueda para desentrañar el fenómeno. Ha habido muy buenos documentales de casos recientes y antiguos muy bien hechos. Me parece que esta oleada de ‘true crime’ es de buena calidad y nos permite entender cosas más allá del morbo”.

Por último, Bernardo Esquinca se dice producto de sus circunstancias, de su país. “No soy ajeno a mi contexto, me toca ser contemporáneo de 'La mataviejitas'. Para mí era irresistible este personaje, que también era una madre ejemplar pero a la vez capaz de matar. Es un personaje muy literario”.

Esquinca concluye diciendo: “Stephen King escribe hasta en Navidad y Año Nuevo. Ha dicho que se come el pavo frío porque está escribiendo. Yo escribo rápido pero también corrijo mucho y dejo descansar los libros. Lo que pasa es que muchos autores hacen cola en las editoriales y yo tengo la enorme fortuna de tener una editorial que no me hace esperar y está muy interesada en publicarme rápido”.

Asesina íntima

  • Autor: Bernardo Esquinca
  • Editorial: Almadía
  • Año: 2021
  • 264 páginas
  • Precio en físico: 259 pesos

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

kg

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