Con la llegada de los españoles, Yucatán cambió. Las antiguas construcciones de piedra tomaron una nueva forma, ya no se edificaban pirámides ni templos, sino imponentes haciendas que, durante el siglo XIX, llenaron de bonanzas, esta región, con la producción del henequén.

Pero con el tiempo aquella historia de riqueza se desplomó. El también llamado Oro verde dejó de ser tan preciado. Las edificaciones señoriales fueron abandonas y cuando parecía que esas haciendas venidas a menos se derrumbaban, fueron rescatadas como si supieran que aquellos gruesos muros estaban deseosos de una nueva época de gloria.

Y eso sucedió con la Hacienda Tamchen, convertida en un espacio para eventos y el descanso, que, con sus cuatro habitaciones, una alberca y una cocina abierta donde se ofrecen clases de cocina, rememora sus años de riqueza.

Pero al esplendor de esta edificación se suma su servicio personalizado que logra que los congresos se vuelvan únicos.

Tekik de Regil

No sólo Tamchen volvió a brillar, también la Hacienda Tekik de Regil que, data de principios del siglo XIX, se ha convertido en una sede idónea para la realización de eventos, con la primicia de contar con uno de los cuartos de máquinas mejor conservados del estado.

Aquí, los congresos o convenciones son arropadas por gruesos muros desgastados que parecen contar cientos de historias de aquellos años.

Uno de los principales atractivos de la hacienda son los murales del artista yucateco Carlos Calocho, quien plasmó en el casco de la casa principal la diversidad de la flora y fauna de región, así como la riqueza cultural e histórica de Yucatán. También destaca su capilla, que data de 1908 y que fue construida por Alfonso Cardone.

Temozon

La que fuera la principal productora de sisal del mundo, en el siglo XIX, se ha transformado en una sede singular y señorial de todo tipo de eventos.

Los muebles, el piso, las grandes puertas de madera, los techos altos y la decoración de cada espacio de la Hacienda Temozon hacen sentir a los visitantes como auténticos hacendados españoles.

Desde el jardín principal se ve, en todo su esplendor, el majestuoso casco de la hacienda, que originalmente era una finca ganadera y productora de maíz. Llama la atención que la arquitectura se conserva casi en su totalidad, de hecho, los muros fueron pintados con pigmentos minerales rojos, amarillos y azules como lo hacían un siglo atrás.

La hacienda cuenta con dos salones: Sky de 52 metros cuadrados y Pacas con 198 metros cuadrados. Ambos están ubicados en la parte trasera de la hacienda lo que ofrece un ambiente de privacidad y tranquilidad para los asistentes.

Estos tres escenarios, repletos de historia, invita a los congresistas y convencionistas a olvidarse por un momento de las cuestiones laborales y volcarse en la historia henequenera de Yucatán.