La semana pasada, el presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció que en el 2018 buscará solucionar los problemas de su plataforma que le han permitido a actores dañinos penetrar en ella, como supuestamente ocurrió durante las campañas electorales del 2016.

Como antiguo mentor de Zuckerberg, me gustaría ofrecer a mi amigo una hoja de ruta que le podría ayudar a proteger nuestra democracia.

Identifiqué a los malos actores que usaron la plataforma de Facebook a principios del 2016 y de inmediato me puse en contacto con Zuckerberg y Sheryl Sandberg, la directora de operaciones de Facebook.

Pasé cuatro meses tratando de convencer a Facebook de que sus algoritmos y su modelo comercial publicitario eran vulnerables frente a actores dañinos.

Hasta finales del 2017 fueron reacios a aceptar mi conclusión. Es más, al día de hoy, la compañía argumenta que no es responsable de acciones cometidas por terceros en su plataforma.

El primer paso para Facebook era admitir que tenía un problema. Zuckerberg ya lo hizo mediante una publicación en su blog. El siguiente paso es que la red social reconozca que sus algoritmos y su modelo de negocio publicitario invitan a ser blanco de ataques por parte de agentes dañinos.

Al dar a los usuarios sólo “lo que quieren”, Facebook refuerza las creencias de un importante segmento de la población global sobre su vulnerabilidad; las hace más extremas y hace que sea difícil para los usuarios aceptar sucesos desagradables como puede ser la injerencia de un país en las elecciones políticas de otro.

Debido a la automatización de la plataforma resulta más compleja la identificación de agentes dañinos. Por lo anterior, Zuckerberg tendría que presentarse en el Congreso para explicar el entorno de su ecosistema algorítmico; tendría que hablar frente a la nación sobre su rechazo a aceptar cierta corresponsabilidad en los daños que producen los agentes dañinos. A fin de cuentas, es su plataforma.

El problema no va a terminar con revisar cierto tipo de publicación. Por el contrario, vendrán nuevas elecciones y millones de ojos voltearán hacia Zuckerberg y Sandberg.

Deben recordar que Facebook está hecho para que delincuentes utilicen la plataforma.

Tienen que hacerlo.