La expansión de Uber por el mundo se asemeja a una evangelización. Como misioneros de la libre empresa, a todo lugar que la compañía llega con la buena nueva, irrumpen con un modelo de negocio que promete ganancia para todo aquel que se les una. Propietarios de autos que se les asocien verán que abrazadas al cambio llegarán pingües ganancias para ellos, y aquellos que usen su servicio de transporte serán beneficiados con un cómodo viaje sobre el progreso.

Pero como sus pares misioneros religiosos, Uber ha enfrentado hostilidades ahí donde lleva la palabra de la libre competencia. No todos creen en las bondades del modelo, o no como Uber lo predica. La regulación es el enemigo de la libre empresa, su demonio, y como tal, le busca combatir con lo que tenga a mano.

América Latina tiene una larga relación histórica con las misiones evangelizadoras, y esa historia ha sido diversa. En algunos lugares fueron recibidas con los brazos abiertos. En otros, caníbales infieles y salvajes dieron cuenta de ellas, y las historias de estas aventuras culinarias llenan ahora el imaginario colectivo. Los taxistas esos naturales incivilizados, reliquias del transporte urbano han hecho un frente de resistencia salvaje ante los embates de la modernidad que trae consigo la innovadora empresa, atacando a autos y conductores mártires del modelo de empresa disruptivo de Uber, y exigiendo que el servicio sea prohibido.

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Uber se ha tenido que enfrentar a la hostilidad que se prodiga al recién llegado que quiere que cambiemos de creencias. Lo nuevo busca desplazar a lo antiguo. Lo que desplaza Uber es un modelo de transporte público privado muy regulado por los gobiernos. Los taxis deben pagar impuestos y someterse a controles diversos de parte de las autoridades. Uber, en cambio, quiere que se dé cabida a su modelo bajo en regulaciones, esbelto, dinámico, sonriente.

Toca a esta nota presentar un listado de los países en América Latina que buscan moderar el impacto disruptivo de Uber, reglamentando su actividad:

 

Colombia

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Los taxistas han logrado que Uber no sea legal en varias ciudades. Desde el año pasado, el gobierno colombiano expidió un decreto que reglamenta el servicio de taxis de lujo, en el que se pone como condición que se establezcan como empresas de transporte. El decreto firmado por el presidente Juan Manuel Santos fija las condiciones que deben tener los vehículos, quiénes podrán prestar el servicio y el papel de las plataformas tecnológicas.

A principios del mes de noviembre del 2016, se informó que la autoridad fiscal investiga a Uber por transferir las ganancias a cuentas fuera del país, para así no tener que pagar los impuestos correspondientes.

 

Chile

Las protestas de taxistas en el país contra Uber obligaron al gobierno chileno a regular el servicio. Tras un intento fallido de que el Senado elaborara una iniciativa, el Ejecutivo presentó en octubre del 2016 el proyecto para regular al mercado del transporte. Entre otras reglas, se exigirá a los conductores que cuenten con una licencia profesional y que no tengan antecedentes penales; además, las tarifas se establecerá por un panel de expertos y se eliminará el cobro en efectivo. El gremio de taxistas considera que las exigencias establecidas en la iniciativa para las plataformas tecnológicas son menores a las de otros actores del transporte del país.

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Brasil

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Uber llegó a Brasil en el 2014, y la entonces presidenta Dilma Rousseff dijo que la plataforma le quitaba el trabajo a los choferes de taxi. Un juez de Sao Paulo prohibió el servicio, pero la medida fue revocada. En el 2016, Sao Paulo fue la primera ciudad en contar con una legislación para regular a la empresa. En ella se establece que para poder operar, la empresa deberá pagar a la administración municipal una tasa media de 0.10 reales (unos 0.028 dólares) por cada kilómetro recorrido; también, que los choferes deben cumplir con estrictas normas de vestuario y comportamiento.

El martes 8 de noviembre del 2016, los taxistas brasileños organizaron una protesta frente al Congreso, exigiendo que se prohíba el servicio, pues se quejan que sus ingresos han bajado desde que la empresa comenzó a operar.

 

Argentina

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Buenos Aires es una de las ciudades con el transporte más regulado del mundo, y Uber propone desregular el transporte. No estamos de acuerdo, porque es competencia desleal , rezaba un comunicado del Sindicato de Peones de Taxi. La estrategia de Uber de salir primero y después esperar la regulación topó con el fuerte sindicato de taxistas argentinos. Marchas, paros y manifestaciones fueron los recursos que han opuesto a la empresa, a la que acusan de competencia desleal. El gremio ya había logrado que los tribunales declararan ilegal a la aplicación, pero Uber apeló, y en noviembre, el fallo de un juez le fue favorable. Ahora, Uber no es ilegal en Argentina, pero está a la espera de que las autoridades comiencen el proceso para reordenar el sector.

luis.martinez@eleconomista.mx