La Junta de Estabilidad Financiera (FSB, por su sigla en inglés) publicó su quinto informe anual sobre la implementación y los efectos de las reformas regulatorias del Grupo de los 20 (G20), del que México forma parte, derivadas de la crisis del 2008.

En éste, señaló que la implementación de las reformas solicitadas por el G20 después de la crisis financiera mundial está progresando, lo que contribuye a un sistema abierto y resistente que respalda la provisión eficiente de financiamiento a la economía real.

Sin embargo, precisó que es fundamental mantener el impulso y evitar la complacencia para lograr el objetivo de una mayor capacidad de recuperación a medida que las vulnerabilidades evolucionan.“Los rápidos cambios estructurales y tecnológicos requieren una vigilancia continua para mantener un sistema financiero sólido y eficiente”, dicta el documento.

México, aunque cumple bien en términos de lo que marca Basilea III en aspectos como capital y liquidez, tiene una posición de mejora en el ámbito de grandes exposiciones, lo mismo que en intermediación financiera no bancaria.

El reporte de la FSB destaca que las principales reformas financieras están ahora en su lugar y su implementación está en marcha, dado que los grandes bancos están mejor capitalizados, con liquidez y con menos apalancamiento, además de que los cambios en los bancos “demasiado grandes para fallar” están avanzando.

Hay más transparencia

También, señala que los mercados de derivados son más simples y transparentes. Los aspectos de intermediación financiera no bancaria, que contribuyeron a la crisis, han disminuido y ya no representan riesgos a la estabilidad del sistema.

“Las reformas hacen que el sistema sea más resistente a las crisis, y por lo tanto reducen la probabilidad, la gravedad y el costo asociado de futuras crisis (…) El sistema financiero global ha seguido creciendo y la oferta de servicios financieros también se ha diversificado, incluso a través de la expansión de intermediarios no bancarios y las innovaciones de tecnología financiera”, enfatizó.

Prevalecen retos

No obstante, la FSB destacó que es fundamental mantener el impulso y evitar la complacencia, para lograr el objetivo de una mayor capacidad de recuperación. Se debe completar parte del trabajo de política restante, particularmente para el sector de seguros y las contrapartes centrales, añadió.

“A pesar del progreso continuo, la implementación de las reformas no se completa y sigue siendo desigual. Se necesita más trabajo para implementar las reformas finales de Basilea III; operar planes de resolución para bancos y construir regímenes de resolución efectivos para aseguradores y contrapartes centrales; hacer que los informes de comercio de derivados sean más efectivos, y fortalecer aún más la supervisión de intermediarios financieros no bancarios e implementar las reformas acordadas, incluidas las políticas para abordar las vulnerabilidades de gestión de activos”, declaró.

Detalló que la evaluación rigurosa asegurará que las reformas se mantengan adecuadas para su propósito, a medida que el sistema financiero evoluciona y surgen nuevas vulnerabilidades.

El organismo declaró también en su reporte que, después de una década de tasas de interés muy bajas, las instituciones financieras y los mercados pueden no estar lo suficientemente preparados para los riesgos económicos y financieros de los desarrollos adversos del mercado, y que los altos niveles de deuda, tanto públicos como privados en muchas partes del mundo, podrían exponer al sistema financiero a un riesgo significativo.

Riesgos cibernéticos

“La FSB continúa monitoreando y evaluando la resistencia de las estructuras de mercado en evolución. Éstas incluyen la resistencia de los mercados financieros ante el estrés y el crecimiento de los intermediarios no bancarios y los riesgos cibernéticos.

“Una comprensión temprana adecuada de cómo la innovación puede transformar las instituciones y los mercados financieros es clave para aprovechar los beneficios y al mismo tiempo contener los riesgos”, expuso.