A más de un año de que inició la contingencia sanitaria y de su impacto económico, se ha observado que la autoridad actuó, al menos en los primeros meses de ésta, de manera inconsistente con acciones inmediatas para el diferimiento de pagos, pero posteriormente convirtiéndose en gestora de beneficios para los deudores, según un análisis de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef).

De acuerdo con el documento “Situación del Sistema Financiero de México ante la Crisis por el Covid-19”, en los primeros meses de la emergencia sanitaria del coronavirus (Covid-19) el sistema financiero, especialmente la banca, demostró ser resiliente ante el impacto económico.

Sin embargo, para Fundef debe de ser una prioridad tanto para reguladores como para las instituciones que forman parte del sistema financiero, evitar que haya un deterioro que en la contingencia actual lo conviertan en parte del problema.

“Las autoridades han actuado de manera inconsistente… Primero, tomaron acción inmediata para facilitar el diferimiento de pagos. En la segunda etapa, olvidaron su función de regulador y se volvieron gestores de beneficios a deudores”, destaca el documento.

El análisis refiere que, al inicio de la pandemia, las autoridades actuaron relativamente rápido con el otorgamiento de una mayor flexibilidad al marco regulatorio vía el anuncio de criterios contables especiales para apoyar temporalmente a deudores cuya fuente de pago se hubiera afectado por el contexto.

El documento destaca que en la primera tanda de apoyos que presentó la autoridad para las entidades financieras, con el fin de apoyar a los clientes, se puede concluir que se logró el objetivo sin comprometer la estabilidad y la solvencia del estado financiero.

“La cartera de crédito que participó en los programas de diferimiento fue de 916,000 millones de pesos con datos a septiembre del 2020... Los datos de los bancos al tercer trimestre muestran que el monto de los programas es acotado. A septiembre del 2020 no había un riesgo excesivo para el sistema por estos programas”, destaca el análisis.

Una vez que terminó la primera etapa de las facilidades regulatorias que fueron otorgadas por las autoridades, se anunció una nueva tanda de apoyos relacionadas con el régimen de reestructuras de créditos.

De acuerdo con el análisis, con base en los números del sector bancario a septiembre del 2020, los bancos prefirieron anticipar problemas futuros ante un riesgo de deterioro de cartera, causado por el impacto económico de la emergencia sanitaria y el cierre de la economía en los primeros meses de ésta.

“El comportamiento de los bancos refleja que prefirieron anticipar problemas futuros por el deterioro de la cartera”, se puede leer en el informe y precisa que, de enero a septiembre del 2020, la banca acumuló un saldo en el monto de estimaciones preventivas cercano a los 120,000 millones de pesos, que fue 43% más respecto al mismo periodo del 2019.

Retos

El análisis destaca que las autoridades deben de dar señales claras de cómo se actuará en un escenario en el que alguna institución financiera presente problemas, especialmente de los bancos, sobre todo por que no hay que olvidar que los recursos con los que cuenta el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) son limitados.

“Tiene que lograrse una visión compartida entre autoridad e instituciones. El gobierno tiene que hacer su parte generando las condiciones, siendo el supervisor que dé orden y certeza al proceso, pero también tomando medidas para evitar un colapso en el mercado de crédito”, destaca el informe.

En este contexto, el documento refiere que el reto durante los meses futuros se encuentra en la evolución de la cartera de crédito tanto de la banca como de los intermediarios financieros no bancarios, por lo que hay que tomar con atención algunos sucesos que podrían suceder en el corto plazo, tales como el desempeño de las reestructuras, el repunte de contagios, un eventual segundo cierre de la economía, así como el ritmo de la vacunación.

“Hasta ahora el sistema financiero no ha sido parte del problema en la crisis Covid-19. Sin embargo, se puede volver parte de éste. Una prioridad será evitar que el sistema se deteriore”, puntualiza el análisis.

Resumen de acciones de la autoridad:

Marzo 2020: Apoyo temporal a los clientes.

Abril 2020: Especificación del alcance de los apoyos.

Abril 2020: Medidas prudenciales aplicables a las instituciones.

Junio 2020: Plazo para incorporarse al esquema.

Septiembre y octubre del 2020: Definición de los esquemas aplicables a reestructuras.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx