El exgobernador del Banco de España reveló que existió el riesgo de que el Banco Central Europeo (BCE) dejara de dar liquidez a Bankia cuando, tras la nacionalización, su solvencia quedó por debajo del mínimo regulatorio. “Hubiera sido una catástrofe”, señaló.

Luis M. Linde, gobernador del Banco de España entre junio del 2012 y junio del 2018, compareció como testigo en el juicio por el caso Bankia. Tomó posesión apenas unos días después de la nacionalización y poco antes de que el gobierno solicitara a Europa acogerse a un programa de asistencia financiera para el sector bancario.

Linde recordó cuál era entonces la situación de Bankia y la percepción de las autoridades europeas. “En los ámbitos del BCE se veía a Bankia como un gran problema por su tamaño. Llegó a deber (al banco central) 83,000 millones de euros”.

El exgobernador habló de un episodio especialmente grave que se vivió en agosto del 2012, tres meses después de la nacionalización. Según ha explicado, Bankia estaba en un supuesto de incumplimiento del mínimo de solvencia, que podía agravarse por el problema de liquidez que vivía todo el sector por el cierre del mercado interbancario: “Existió el tremendo riesgo de que el BCE quitara la contrapartida a Bankia (liquidez a cambio de garantías), lo que hubiera implicado la devolución de golpe de esa ayuda”.

“Hubiera sido una catástrofe”, según ha recordado, a principios del 2012, la dependencia de Bankia al BCE ascendía a 20,000 millones y en octubre llegó a alcanzar 82,000 millones: “La situación nos obligó a anticipar parte del préstamo del Estado que necesitaba Bankia”.

El Banco de España, según ha relatado, decidió no abrir un expediente a Goirigolzarri por el incumplimiento de solvencia. “No tenía sentido expedientar a quien intentaba salvar la entidad”, dijo.

Sobre la segunda recesión española, Linde ha sido muy crítico con el FMI: “Con España tuvo el mayor error de previsión de su historia. El FMI nunca se ha equivocado más, y tampoco el Banco de España, todo hay que decirlo”.

Por el contrario, Linde defendió la creación de los SIP, las fusiones frías de cajas de ahorros, durante los años de la crisis. “No dieron el resultado esperado, pero no fueron una decisión equivocada ni disparatada”.