Entras al comercio, recorres los estantes, encuentras tus productos, te encaminas a la caja para pagarlos. Te atiende la persona a cargo del cobro, y después de los formulismos de cortesía instrumentados por el departamento de mercadotecnia del negocio, te asalta con la primera pregunta:

—¿El pago lo hará con efectivo o tarjeta?

Algo en el tono del empleado te lleva a entender que se está operando un duelo, en el que el perdedor será definido por su lentitud de respuesta. Pero ésta la sabes. Rápido y lacónico, como Clint Eastwood de spaghetti western, respondes:

—Tarjeta.

Seguro de la gran impresión causada por el aplomo con que respondiste, comienzas a urgar en tu cartera en busca del plástico bancario. Pero tu pequeña victoria se desvanece inmediatamente, pues el dependiente dispara la pregunta que inclinará el duelo a su favor:

—¿Crédito o débito...? —dice, mientras asoma una mueca maliciosa.

Te asalta la duda. Dispuesto a abandonarte a la derrota, llega una notificación a tu celular. Revisas de reojo, y es el servicio de alertas de El Economista que te indica que se ha publicado una nota explicando las diferencias entre estas formas de pago y sus beneficios. Te felicitas de haber aceptado el servicio push del diario.

Tarjetas de crédito

La tarjeta de crédito emitida por una institución bancaria es un medio de financiamiento para realizar pagos o disponer de efectivo. Dicho de otro modo es una forma de contraer deuda. Puedes, así, disponer de dinero sin contar con fondos en la cuenta asociada a la tarjeta. La disposición de fondos tiene un límite, fijado por la línea de crédito establecida por contrato con el banco que emite la tarjeta, y que se determina regularmente por la capacidad de pago del cliente que contrata este servicio financiero.

Con este tipo de plástico se puede disponer de efectivo, acción que generará el cobro de una comisión por parte del banco. Se pueden hacer también compras de bienes y el pago de servicios. Las formas de pago a crédito comprenden las siguientes modalidades:

  • liquidación total de la deuda diferida a un mes de realizada la compra o el pago, con lo cual no se generan intereses;
  • pago en mensualidades de un porcentaje de la deuda total y que generará además el cobro de intereses sobre lo adeudado;
  • pago a meses sin intereses, modalidad ofrecida por el banco o por el comercio donde se realiza la compra en la que el deudor deberá pagar una cuota mensual fija por un número de meses prefijado.

Algunas tarjetas de crédito ofrecen beneficios adicionales tales como sistemas de puntos abonados por su uso y canjeables por productos o saldos abonados a la cuenta asociada al plástico. La desventaja mayor es el perder el control de los gastos, adquiriendo así una deuda que exceda la propia capacidad de pago. Los expertos son enfáticos al señalar que esta forma de financiamiento no es un ingreso extra sino una forma de contraer deuda. Recomiendan, además, ser usuarios totaleros, es decir, pagar el monto total de las compras al final del mes, aprovechando sólo los beneficios ya mencionados derivados de su uso.

Tarjetas de débito

Las tarjetas de débito son un medio de pago que permiten la realización de operaciones de compra de bienes, pago de servicios en establecimientos afiliados y retiro de efectivo, y el importe cargado se retira automáticamente de la cuenta asociada. A diferencia de las de crédito, únicamente podemos disponer de los fondos que tenga la cuenta en ese momento.

Cada monto de lo adquirido es cobrado directamente del balance de la cuenta vinculada a la tarjeta, por lo que no se generará una deuda con la institución bancaria. Puede usarse para retirar efectivo desde cajeros automáticos, hacer cargos en comercios donde se acepte, hacer transferencias y otras operaciones tales como consultar el saldo de la cuenta o recargar el móvil de una tarjeta prepago. Usualmente tiene un límite máximo de retirada de efectivo diario.

Las tarjetas de débito obligan a tener control sobre los gastos, dado que sólo se puede hacer uso de los fondos en la cuenta asociada a la tarjeta. Una forma efectiva de llevar finanzas sanas al sólo gastar lo que tienes. Por otro lado, las tarjetas de débito no sirven para mejorar tu puntaje de crédito ni te ofrecen programas como acumular puntos o millas, incentivos con los que sí cuentan las tarjetas de crédito. No obstante, existen comercios que ofrecen descuentos al pagar de contado, e incluso con algunos puedes acumular puntos al momento de comprar y obtener premios o entrar a concursos al hacer uso de la tarjeta de débito.

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Este duelo de respuestas rápidas, si leíste esta nota completa, fue ganado por el dependiente. Ofrecemos una disculpa por su extensión, pero seamos francos: ya lo tenías perdido. Tal vez el encargado de la caja registradora se alzó con esta victoria, pero tú puedes tener la certeza de que caíste con la cara al sol, toda vez que tomaste una decisión informada, que robusteció tu cultura financiera y a tus finanzas personales. Con esta salud financiera, tu cartera ganó un día más de vida. Miras al dependiente fijamente, y le espetas, detrás de tus gafas oscuras y con tu mejor voz de robot humanoide austriaco venido del futuro y avecindado en California:

—Volveré...