La acción del voto nulo o blanco, que fue la campaña que encabezó en el 2009 el empresario Alejandro Martí y en el 2012 es promovida por el poeta Javier Sicilia, es un fenómeno que electoralmente representa apenas 5.4% de la votación.

La gente que acude a la casilla a anular su voto sufraga por Michael Jackson o el Doctor Simi, escribe dedicatorias populares a los políticos o las palabras así no, voto blanco y esperanza marchita.

Si una persona escribe el nombre de alguien no registrado como candidato, el escrutador electoral está obligado a contabilizar el voto como candidato no registrado, es decir, aparte de los votos a los partidos sin importar que sean diferentes.

De acuerdo con los resultados de la elección de diputados federales del 2009, la última ocasión, cuando nació formalmente el movimiento voto blanco, el porcentaje de votos nulos fue de 5.40% del total, mientras que el dato arrojado por la muestra de las boletas estudiadas fue de 5.41 por ciento.

Los votos en blanco se consideran nulos, pues no puede determinarse en favor de quién va ese sufragio.

De acuerdo con el Instituto Federal Electoral (IFE) y El Colegio de México, 63.5% de los votos nulos emitidos en el 2009 fue intencional, es decir, con el claro propósito de no votar por alguna de las opciones políticas.

En 28 estados, la proporción de votos nulos intencionales osciló entre 50 y 80%; Aguascalientes tuvo el mayor porcentaje (77.5 por ciento).

El resto de los votos nulos (35.5%) fue error. Los estados con mayor porcentaje de votos anulados por equivocación fueron Campeche y Sonora, con 64.1 y 59.2 por ciento.

Con respecto a los votos para candidatos no registrados, 87% tuvo un texto legible, 7.3% tenía dibujos o símbolos y el resto (5.7%), otro marcaje.

En 14.8% de los votos por candidatos no registrados se hizo referencia a algún movimiento promotor de la anulación del voto.

La mayor incidencia de votos por candidatos no registrados fue en Oaxaca (0.94%), poco más del doble de lo que se generó en el DF (0.41 por ciento).

En poco más de la tercera parte de las boletas se identificaron expresiones que hacían explícita la decisión de anular el voto.

POCAS CAUSAS DEL VOTO NULO

Existen siete criterios del IFE para determinar si un voto es nulo o válido, aunque la ordenanza legal es que el voto se invalide sólo en condiciones extraordinarias.

Es válido un voto cuando el elector marca el recuadro correspondiente al partido político por el que desea emitir su voto o cuando marcó los emblemas de los partidos coaligados (dos o más). También cuando marca con algún dibujo o con una palabra.

Si al marcar su voto, el elector rebasa el recuadro del partido por el que sufragó pero no genera dudas, aun si se invade el espacio de otros partidos políticos o coaliciones, éste no se considera nulo.

Cuando en la boleta hay manchas irregulares en un recuadro por debajo o arriba de otro recuadro que tiene una marca clara y bien definida, el voto se considera válido porque la mancha se pudo producir al doblar la boleta para depositarla en la urna.

Sólo se considera nulo el voto cuando el elector cruzo o marcó toda la boleta sin que sea posible identificar una preferencia sobre algún candidato, partido o coalición.

Los votos en blanco se consideran nulos, pues cuando la boleta electoral no ha sido marcada, no puede determinarse en favor de quién el elector pretendía emitir su voto.

Es válido que el ciudadano no marque la imagen de un partido político, pero que anote el nombre exacto de algún candidato registrado. En ese caso, se deberá contabilizar el sufragio.

Cuando la boleta presente algún desprendimiento y, por ello, no pueda conocerse si el elector marcó dos o más recuadros se considera nulo el voto, pues la falta de una o más partes de la papeleta impide determinar la intención del elector.

Algunas boletas pueden estar rotas de la parte inferior izquierda, o bien, la rotura del lado izquierdo puede abarcar más espacio del sufragio, sin desprendimiento. En ese caso, la rotura pudo haber sido causada por el funcionario electoral que desprendió la boleta del talón foliado o por el propio elector; pero si la avería no impide conocer la voluntad del votante, el voto se considera válido.


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jmonroy@eleconomista.com.mx