La región de América sigue siendo una de las más violentas y desiguales del mundo a pesar del discurso público sobre democracia y progreso económico, y de la esperanza de que por fin terminará en Colombia el último conflicto armado del continente, reportó Amnistía Internacional (AI).

El 2016, refiere el informe anual del organismo sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, estuvo marcado en la región por la tendencia a una retórica contraria a los derechos, racista y discriminatoria tanto en las campañas políticas como por parte de las autoridades del Estado, que los medios de comunicación de mayor difusión asumieron y normalizaron.

La elección de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, precisa, tras una campaña electoral en la que causó consternación por su discurso discriminatorio, misógino y xenófobo, suscitó honda preocupación por el futuro compromiso de aquel país para con los derechos humanos a nivel nacional y global.

De acuerdo con el reporte, en la región imperan la discriminación, inseguridad, pobreza y los daños al medio ambiente.

El incumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos también quedó patente en la amplia brecha de desigualdad en la riqueza, el bienestar social y el acceso a la justicia , sustentada por la corrupción y la falta de rendición de cuentas , cita el informe.

Al presentar el reporte, Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de AI, lamentó que el 2016 haya marcado un constante ataque a los derechos humanos a nivel mundial, específicamente en 153 países, de los cuales 23 son del continente americano.

La conclusión es bastante desafiante en términos de lo que enfrenta la mayoría de las poblaciones en todo el mundo y particularmente en el continente de las Américas. Los discursos antiderechos, las retóricas divisivas que están utilizando los líderes políticos en cada uno de los países de la región se están convirtiendo en políticas públicas que están menoscabando la posibilidad de las personas de vivir en dignidad y de ejercer plenamente los derechos humanos .

El incremento de la influencia del crimen organizado en varias partes del continente sigue azotando de manera generalizada algunas comunidades, particularmente el caso de México y Centroamérica, explicó, donde cada día se ven más graves violaciones a los derechos humanos en el contexto de fallidas estrategias para atender la situación del crimen organizado.

Centroamérica es un foco de atención enorme amplió , una crisis que los Estados han querido invisibilizar con respecto a la situación que enfrenta la población que se ve expulsada de sus comunidades de origen y países en busca de protección internacional debido a que están huyendo de la violencia generalizada, la persecución y la falta de mecanismos eficaces de protección de sus propios Estados.

México ha decidido hacer el trabajo sucio de Estados Unidos, deportando a un gran número de personas que se sospecha están en necesidad de protección internacional. En el 2016 hubo un aumento de casi 250% de deportaciones de personas de El Salvador; 150% de hondureños y guatemaltecos. Eso es indicativo de lo que está sucediendo .

Sin duda alguna, concluyó, el 2017 no pinta nada bien ya que se está viendo que la continua debacle en el respeto y la protección de los derechos humanos está llegando a niveles catastróficos. México atraviesa por una de las peores crisis de derechos humanos del hemisferio .

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