En los periodos previos a una jornada electoral se intensifica la violencia contra medios de comunicación, lo que genera zonas de silencio y autocensura, alertaron especialistas.

Durante el seminario Periodismo, Periodistas y Violencia Criminal en México, en el Colegio de México, Edgar Corza Sosa, titular de la Quinta Visitaduría General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), indicó que el asesinato de reporteros es un “espiral que no tiene pronta solución” por lo que las instituciones deben “reforzar” las indagatorias de los casos para que no queden impunes.

Detalló que desde el 2000 a la fecha se han asesinado a 138 periodistas; de esos casos, 14 eran mujeres, mientras que 21 informadores se encuentran desaparecidos desde el 2005.

Corza Sosa añadió que en muchas ocasiones los integrantes del crimen organizado han sido los principales responsables y que por ello han generado zonas de silencio por la violencia hacia el gremio.

“Si bien todos los crímenes merecen ser condenados e investigados para dar con los responsables y atender justicia para la reparación (del daño), también es verdad que tratándose de agresiones contra periodistas existe un deber reforzado de las instituciones y servidores públicos para prevenir, proteger e indagar”, mencionó.

Detalló que en muchas ocasiones los medios de comunicación ya no desean hablar de diferentes temas ante la posibilidad de ser amedrentados, generando “zonas de silencio o autocensura, o bien el cambio en la línea editorial para no ser agredidos o castigados tanto por servidores públicos o por integrantes de la delincuencia organizada”.

Por otro lado, Carlos Bravo, integrante del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dijo que la academia tiene una deuda con el gremio periodístico ya que es necesario un estudio sobre los actos de violencia, así como contexto y zonas en las que suceden, porque “serviría para conocer las causas y que se pueda usar como líneas de investigación”.

“Hay un fenómeno social de violencia relacionada contra periodistas que merece una aproximación científica, rigurosa y académica para atenderla mejor (...) se deben de tratar de identificar patrones susceptibles en términos de incidencia”.

Consideró que también se debe analizar por qué en las muertes de periodistas no hay una exigencia social ante la falta de respuestas por parte de las autoridades.

En la mesa de discusión “Periodismo y periodistas en contextos de violencia criminal”, el subdirector de la organización Paz y Reconciliación de Colombia, Ariel Ávila, señaló que existen tres tesis sobre los asesinatos a reporteros: que son víctimas en función de su trabajo; víctimas por relaciones con organizaciones criminales, y casos específicos como las publicaciones de notas.

Explicó que los casos de violencia contra comunicadores se intensifican antes de un proceso electoral: “La lucha por un territorio, demarcación, alcaldía hacen que quien vaya en segundo lugar realice, en muchas ocasiones, movimientos estratégicos que implican la violencia hacia periodistas”.