A las 8:30 de la mañana de este miércoles diversas tiendas de conveniencia, supermercados y comercios pequeños estuvieron repletos de personas en la Colonia Roma, Del Valle y Narvarte, ya que deseaban obtener la máxima cantidad de víveres para las brigadas de rescate de las víctimas del sismo del 19 de septiembre.

Galones de agua, comida enlatada, cobijas, pan, objetos de primera necesidad y medicamentos es todo lo que necesitamos ante esta catástrofe que azota a la ciudadanía , dijo un elemento de la Marina a este diario, que se encontraba resguardando los objetos recolectados para enviarlos al estado de Morelos, otro lugar afectado por el temblor.

Las cadenas humanas de 100 a 500 metros se hicieron presentes para pasar mano a mano todos los alimentos que automovilistas iban dejando a su paso, y vecinos en general, en Viaducto Miguel Alemán y Monterrey, donde se colapsó un multifamiliar.

Al entregar los víveres, las personas que brindaron su apoyo decían frases como es un granito de arena , por si les sirve , es poco, pero estamos ayudando .

Un almacén, pasando las 12 del día, entrecerró sus cortinas para suministrar el agua y alimentos a quienes lo requerían con mayor necesidad, pues entre galones y gritos para que revisaran su bodega, algunos de los encargados se solidarizaron y dieron unos cuantos objetos, sin pago de por medio, para los damnificados.

La misma situación se repitió en farmacias y tiendas pequeñas.

Vecinos que habitan a lo largo de División del Norte pernoctaron afuera de sus hogares por el riesgo de alguna réplica o por el derrumbe de sus hogares; aunque están acordonadas, no están supervisadas en su interior.

Una lona y una cobija son lo necesario para que no estemos en riesgo, nos iremos hasta que Protección Civil haga la revisión puntual de todos los edificios, aquí vivimos desde hace 20 años , dijo María del Carmen, vecina del lugar.

Relevos

Gerardo, un voluntario que llegó desde la 1 de la mañana de este miércoles, narra que no dejará de trabajar hasta que su cuerpo lo permita.

El joven rescatista, entrado en los 20 años, explica que no hay un sistema de relevos por el momento, cada uno de los voluntarios que están trabajando por sacar a algunas de las personas que se encuentran atrapadas en una fábrica textil en la colonia Obrera decide por sí mismos decir: hasta aquí .

Muchos se sientan, toman agua, comen y siguen , otros, los menos, asevera Gerardo, se van. Cuando termina de decir esto, interrumpe la entrevista y empieza a alertar a decenas de personas congregadas en torno a la zona, que hay suficientes voluntarios, lo que no hay grita son herramientas, palas, picos, martillos, cascos, guantes, barretas y demás material para excavar.

Se necesita personal en el sur, vayan hacia el sur, ahí se necesitan voluntarios, aquí somos muchos, si nos pueden ayudar trayendo herramientas es lo mejor , señala.