A invitación de su homólogo Jimmy Morales Cabrera, el presidente Enrique Peña Nieto realizará una visita de Estado a Guatemala, país donde en abril pasado fue detenido, tras medio año prófugo, y desde entonces encarcelado a la espera de su extradición a México, Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz, acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero, vínculos con el narcotráfico y saqueo de fondos públicos, entre otros delitos.

Por el empuje del sector privado de los dos países y las oportunidades de negocio en ambos lados de la frontera, Guatemala es el primer socio comercial de México en Centroamérica y México es el segundo inversionista de América Latina y El Caribe en aquel país y el tercero a nivel global.

Las relaciones comerciales entre ambos países se rigen por el Tratado de Libre Comercio Único, vigente desde el 1 de septiembre del 2013.

Desde el Palacio Nacional de la Cultura, Morales Cabrera y Peña Nieto realizarán un balance de la relación en materia energética, migratoria, de seguridad, medio ambiente, infraestructura fronteriza y desarrollo social, además, habrán de dialogar sobre temas de integración regional, también explorar nuevos esquemas de cooperación bilateral y subregional.

Abordarán proyectos emblemáticos de cooperación regional para el desarrollo en los que participa México, como Mesoamérica sin Hambre, y otros enfocados a la prevención de la migración no acompañada de menores.

Ambos presidentes atestiguarán la suscripción de varios instrumentos jurídicos que fortalecerán el andamiaje de la relación bilateral.

La presencia de Peña Nieto habrá de refrendar el interés de México en seguir impulsando el desarrollo incluyente en la frontera común, de manera particular mediante el plan maestro de modernización fronteriza y los proyectos bilaterales y regionales de integración energética (gasoducto e interconexión eléctrica).

Acciones concretas en dichas materias detonarán el crecimiento y el desarrollo económico en la región sur-sureste, abriendo oportunidades que permitan profundizar la relación económica, impulsar la integración regional y fortalecer la seguridad, contribuyendo así al objetivo de construir una frontera próspera, ordenada y segura.

México y Guatemala comparten una frontera de 960 kilómetros y sus gobiernos coinciden en la necesidad de coordinar esfuerzos para fortalecer las instituciones y el estado de Derecho e impulsar el desarrollo económico en beneficio de sus poblaciones y del resto de la región mesoamericana.

La gira presidencial incluirá actividades con los poderes Legislativo y Judicial de Guatemala y con los sectores empresariales de ambos países para profundizar los vínculos comerciales y de inversión.

rramos@eleconomista.com.mx