El panorama de inseguridad y enfrentamientos entre autodefensas y crimen organizado que aquejan a los michoacanos significa el mayor desafío para Enrique Peña Nieto desde que asumió la Presidencia de México el 1 de diciembre de 2012, estimó The Economist.

En un análisis, el semanario británico remarcó que la estrategia de combate a la inseguridad ofrece matices de cierto avance, pero enfatizó con que la posición del gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto se ha notado más bien ambigua para con los michoacanos y el resto de los mexicanos.

The Economist titula a su análisis sobre Michoacán como la Tierra sin Ley, en el cual la publicación celebró el envío de las fuerzas especiales para regresar el orden en la Tierra Caliente.

El semanario cita que el gobierno enfrenta un panorama complejo cuando el Ejército comienza con el desarme de las autodefensas a la vez que no se observar avances tangibles en el combate a la delincuencia organizada en un estado que ahora significa la mayor preocupación de México.

Además, el gobierno federal se contradice a sí mismo cuando asegura que la violencia va a la baja, mientras la Secretaría de Gobernación acepta que la inseguridad reportada en Michoacán en los últimos meses no tiene precedentes.

Michoacán representa el mayor desafío a la afirmación del presidente Enrique Peña Nieto de que el crimen violento ha disminuido desde que asumió el cargo a finales de 2012. En un discurso pronunciado el 13 de enero, Miguel Ángel Osorio Chong, ministro del Interior, se describe el reciente derramamiento de sangre en el estado como sin precedentes, por lo que ordenó intervenir (a las fuerzas especiales) , escribió The Economist en su reporte Tierra sin Ley.

El gobierno de Enrique Peña Nieto enfrenta un desafió complejo dado que también las autodefensas no depondrán las armas hasta que la federación no haya derrotado a Los Caballeros Templarios, recuerda el semanario.

Como respuesta a la situación por la que atraviesa el estado, recalcó The Economist, una paz precaria se ha asentado en Apatzingán y en todo Michoacán .

Con información de The Economist.

nlb