La violencia sexual contra los migrantes en México registró un aumento de 134% durante los primeros meses del 2019, advirtió el informe Sin Salida, de Médicos Sin Fronteras (MSF).

Al señalar que 67.5% de las personas atendidas por violencia sexual en la ruta eran mujeres (187), la organización médica y humanitaria internacional detalló que en el 2019, el número de casos de violencia sexual continuó en aumento, ya que de enero a septiembre del año pasado se atendió un total de 277 personas, mientras que en el mismo periodo del 2018 fueron 118 casos.

El informe plasma que la violencia sexual es recurrente durante el viaje de los migrantes hacia Estados Unidos, además de que ha sido detallada en reportes de pacientes en zonas de la ruta migratoria en el sur de México (Chiapas y Tabasco, principalmente), que acostumbran recorrer a pie los caminos para evitar los controles fronterizos.

Según datos de MSF, 22.5% de las mujeres entrevistadas en los puntos de atención habían sido acosadas sexualmente; 12.8% tuvieron una relación sexual no deseada y 10% reconocieron haber sido forzadas a tener sexo a cambio de algo. “Algunas mujeres piden anticonceptivos en las consultas de MSF al comenzar la ruta, porque temen por el alto riesgo de abuso sexual y embarazo no deseado”, precisa el informe.

MSF indicó, por otra parte, que algunos de los episodios que afectan especialmente a los hombres se producen cuando la víctima es asaltada y se le fuerza a desnudarse. También es una forma de humillación durante episodios de secuestro y tortura.

En su informe, la organización internacional pone énfasis en las agresivas políticas migratorias adoptadas por Estados Unidos y México en los últimos años, que ha provocado que más personas migrantes centroamericanas queden atrapadas en un círculo vicioso, ya que aquellas que buscan protección son tratadas como criminales: detenidas, deportadas y, a menudo, devueltas a las mismas condiciones violentas de las que intentaban escapar.

El documento, que trata la crisis humanitaria de la población que migra,  que solicita asilo y que está varada entre EU, México y los países centroamericanos, indica que dichas personas se encuentran “sin salida”, atrapadas por una combinación de barreras que suponen un riesgo para la salud tanto física como mental.

Mientras, los gobiernos regionales han fracasado a la hora de asegurar un marco legal efectivo y aplicar políticas que garanticen la asistencia y protección de estas personas.

Entre los hallazgos del informe también destaca la violencia que sufren los migrantes en México, en el entendido de que durante su paso por nuestro país un estimado de 39.2% sufrió un incidente de asalto con violencia, mientras que 27.3% fue sujeto de amenazas o extorsión.

Por otra parte, 5.93% declaró haber presenciado una muerte después de entrar en México, y en 17.9% de estos casos la muerte fue por homicidio doloso.

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