Hoy martes 12 de junio, en punto de las 21:00 horas, veremos el tercer debate presidencial. En Mérida, en el Gran Museo del Mundo Maya, estarán afanándose los equipos de los candidatos y el equipo técnico encargado de la transmisión y, por supuesto, los moderadores: Gabriela Warkentin, Leonardo Curzio y Carlos Puig.

A mi juicio, los dos anteriores debates fueron anticlimáticos; sólo El Bronco dio la nota y no pasó de lo banal y anecdótico. Más que en proponer, el tiempo de los candidatos se fue en críticas, denuestos y acusaciones entre ellos y particularmente de todos contra López Obrador. De Margarita ya no me acuerdo qué dijo, algún rollo mujerista, en todo caso, intrascendente.

Del segundo debate, queda la teatralidad, el drama, pero propuestas, lo que se dice propuestas, ahora mismo no las recuerdo. Pero sí recuerdo las acusaciones, directas e indirectas, de llevar candidatos con juicios pendientes, civiles y criminales, epítetos como mentirosos, ladrones, populistas y demagogos de unos a otros. ¡Ah! y el llamado a la concordia del Bronco. Al menos tiene una función distractora que se agradece para no perder por completo el hilo del debate, porque llega a ser tedioso.

Lo “novedoso” de este tercer debate es que el INE sugirió vestimenta formal —cero guayaberas — y prohibió el contacto físico entre los candidatos. Menos mal, porque fue bochornoso ver cómo Ricardo Anaya se le acercaba al Peje y éste escondía la cartera, en un alarde teatralidad digno de carpa en decadencia. No es que se vayan a los golpes, no lo harían, pero esa invasión del espacio vital del contrincante me parece innecesario a la hora de exponer ideas.

Los moderadores me parecen interesantes: Warkentin y Puig son egresados de la carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y Curzio fue director del departamento de Ciencias Políticas de la Ibero hace 25 años. Sobra decir que los tres tienen un lado académico, además del periodístico y seguramente elegirán y harán preguntas inteligentes, sin protagonismos.

Los temas de los tres módulos del debate son: primero, crecimiento económico y pobreza y desigualdad; segundo, educación, ciencia y tecnología, y el tercero, salud, desarrollo sustentable y cambio climático.

Este debate en Mérida será la oportunidad para que los candidatos ahora sí respondan a las preguntas de la ciudadanía. Por lo pronto, el Consejo Coordinador Empresarial presentó la semana pasada seis temas y 14 preguntas para que los candidatos respondan en este último debate presidencial organizado por el INE. Destacan los cuestionamientos acerca de la creación de empleos, competencia económica, meta de inflación, combate a la extorsión y crimen organizado.

El INE recibió más de 11,000 preguntas de la ciudadanía, realizadas a través de las plataformas  Twitter y Facebook, de las cuales sólo se elegirán 12.

Del análisis y desglose de las preguntas efectuados por el ITESO y la Universidad Veracruzana, el dato más relevante es que las preguntas están encaminadas básicamente al tema económico y al combate a la pobreza.

Sobresale que a Ricardo Anaya se le cuestiona insistentemente sobre el programa ingreso básico universal, en concreto si será una cantidad fija para todos o, si es distinta, cuáles serán los criterios para fijar el monto. También se le preguntó sobre la implementación de dicho programa y los costos que tendría.

Con respecto a López Obrador, un buen número de cuestionamientos tiene que ver con la opacidad en su ingreso y el de sus hijos, en contraste con el tren de vida que llevan. Lo que da a entender que los ciudadanos perciben una discrepancia entre el discurso de austeridad y las prácticas de exhibición de poder del clan López Obrador. También se le cuestionó acerca del futuro de la reforma educativa, a saber, si la va a cancelar ¿eso quiere decir que las plazas volverán a comprarse y venderse y los cargos se asignarán por méritos sindicales y no académicos?

Con respecto a José Antonio Meade, los cuestionamientos van en el sentido de su diferenciación con los planes y programas de la actual administración federal.

Lo menos preguntado, según el análisis, es sobre ciencia y tecnología­.

Personalmente, haría las siguientes preguntas a los cuatro candidatos:

• ¿Cuál sería su estrategia para la creación de empleos bien remunerados, formales, con acceso a la seguridad social y a las pensiones?

• ¿Elevará el salario mínimo?

• ¿Qué propone para sustituir el modelo de maquiladoras ante la eventual cancelación del TLC?

• ¿Cuál sería su esquema fiscal para personas físicas y morales?

• ¿Privilegiará el impuesto al consumo por sobre el de la renta o al revés?

• ¿Su Plan Nacional de Desarrollo contempla incluir en la planeación a los sectores productivos del país?

• ¿Tomará en cuenta a las organizaciones de la sociedad civil para la elaboración del Plan de Desarrollo?

• ¿Cuáles serían sus estrategias para garantizar el acceso a una alimentación sana, especialmente para los niños menores de 12 años?

• ¿Tiene alguna propuesta para mejorar la dieta del mexicano y combatir la obesidad?

• ¿Cómo garantizaría el acceso a los sistemas de salud para toda la población?

• ¿Cuál sería su propuesta para hacer una reingeniería del sistema de salud para garantizar un servicio eficiente, humano y de calidad?

• ¿Tiene un equipo adecuado e idóneo para establecer políticas de salud pública integrales que den respuesta a enfermedades prevalentes en el país, como la diabetes, la obesidad y la hipertensión; a enfermedades que van en ascenso, como la depresión y los diferentes tipos de cánceres, y a las enfermedades raras, cuyo diagnóstico, tratamiento y seguimiento son excepcionalmente caros y suelen acabar con las economías familiares?

• ¿Cuál será su estrategia para la prevención de adicciones y embarazos precoces?

• A partir de los diagnósticos en materia educativa efectuados por agencias internacionales como la OCDE, ¿cuenta con el equipo para crear la revolución pedagógica que requiere urgentemente el país y cuáles serían sus propuestas para abatir los rezagos en esta materia?

• ¿Cuál es su propuesta en materia de educación tecnológica y su articulación con las fuentes de trabajo?

• ¿Su proyecto de desarrollo incluye el cuidado del ambiente?

• ¿Tiene algún proyecto para hacer la transición a energía limpia? (Esta respuesta sí la tiene Ricardo Anaya).

• ¿Cuál será el futuro de la reforma energética en términos del abasto de combustibles a un horizonte de 10 años?

• ¿Cuáles serían sus estrategias para universalizar el acceso al internet?

• ¿Cuánto destinará del presupuesto a la innovación tecnológica y a la investigación científica?

• ¿Cuánto del presupuesto destinará a la investigación en ciencias sociales, humanidades, arte y cultura en general?

•¿Cuánto destinará para la preservación de bienes culturales propiedad de la nación?

•¿Cuál será su estrategia para apoyar a los damnificados del sismo del 19 de septiembre pasado en la CDMX y otras zonas del país como Oaxaca y Morelos?

•¿Cuál es su propuesta de combate al crimen organizado?

Son algunas cosas que se me ocurren, no enteramente originales, pero que me gustaría que contemplaran.

A ver si ahora sí nos enteramos de cuáles son las propuestas concretas de cada candidato, en temas tan sensibles como crecimiento económico, empleo, combate a la pobreza, educación y salud. Éstos son los temas principales para cualquier ciudadano.

Espero poco del debate, ni siquiera que incida en la intención de voto.