Legisladores del PAN y algunos del PRI no quisieron aprobar la reforma política del Distrito Federal, porque estaban convencidos de que el cambio constitucional era sinónimo de endosar la ciudad de México al PRD, al menos por los próximos 25 años. No obstante, los panistas en el Senado aseguraron que quien frenó la reforma constitucional fue el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien no estaba de acuerdo con algunas facultades que se les quería dar a las alcaldías.

Las senadoras panistas Mariana Gómez del Campo y Gabriela Cuevas afirmaron que el PAN no quiso acompañar la votación de la Reforma Política del Distrito Federal porque el PRD incumplió los acuerdos, pues intentó una reforma a modo para el jefe de Gobierno y para los intereses de sus tribus .

Mientras tanto, Javier Lozano dijo que la reforma para desindexar los salarios mínimos no la frenó el Consejo Coordinador Empresarial sino el PRD y los caprichos de Mancera . De acuerdo con información recabada por este medio, Mancera en un inicio quería que sólo hubiera una Asamblea que tuviera facultades de Legislativa y Constituyente, pero luego aceptó que hubieran dos; no obstante, no cedió con el tema de las alcaldías.

Pero legisladores del PAN y del PRI advirtieron que la redacción del dictamen y los posibles cambios que se harían en el pleno no daban garantía de pluralidad en el Distrito Federal, sino que se asemejaba a un título de propiedad para el PRD, fuerza política que domina en la capital.

El presidente del Senado, Miguel Barbosa, expuso que en las negociaciones hubo quien planteó la transcripción de 82 puntos que tendría que llevar la nueva Constitución Política de la ciudad de México, todo esto en un artículo transitorio, lo que era inviable.

Mario Delgado, presidente de la Comisión del Distrito Federal en el Senado, comentó que el PAN y el PRI frenaron los acuerdos y advirtió que no era una reforma para beneficiar a una fuerza política en la ciudad, al contrario, sería sinónimo de pluralidad. Expresó que frenar la reforma fue una posición de cálculo político, de falta de voluntad política y una actitud muy mezquina con los habitantes de la ciudad de México.

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