Huixtla, Chis. Las caravanas de Migrantes y de Madres de Migrantes Desaparecidos se encontraron en este municipio bajo una sola exigencia: libre paso y no criminalización de la migración.

Procedentes de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, las mujeres se solidarizaron con los miles de centroamericanos que desde hace cinco días ingresaron a nuestro país.

“Los migrantes no somos criminales, somos trabajadores internacionales”, se unieron en coro mientras las madres ingresaban al auditorio al aire libre en el parque central de Huixtla.

Vengo de Honduras, dijo una de ellas con la voz quebrada ante el micrófono, me da dolor ver a tanta gente de mi país en este lugar. Les pido a las autoridades que los dejen pasar, no son criminales, andan buscando trabajo.

Como cada año, desde hace más de una década, este grupo de mujeres recorre varios puntos de la ruta migratoria en búsqueda de sus familiares. Esta vez se encontraron con un desplazamiento inédito en México por el número de personas que, juntas, buscan llegar a EU.

Mientras los miles de integrantes de la Caravana escuchaban atentos a las mujeres, algunos niños dormían sobre las mochilas con las escasas pertenencias de sus padres. Otros hacían fila para recibir de la población café, pan, plátanos fritos o ropa en algunos casos.

Una de las madres, procedente de Guatemala, les manifestó que comparten el mismo dolor, se solidarizó con ellos y frente a las autoridades exigió respeto.

“Nuestras patrias han sido golpeadas por corruptos presidentes”, soltó al micrófono en un intento de explicación a lo que algunas organizaciones han calificado como desplazamiento forzado.

Un momento antes, y frente a la exigencia al respeto a los derechos y un “ya basta” a las violaciones de derechos humanos en contra de los migrantes, una de las madres pidió entonar el himno de Honduras, por lo que en una sola voz los miles de migrantes que abarrotan desde hace dos días el centro de Huixtla lo hicieron así.

El clima no da tregua

La caravana lucha contra las inclemencias del tiempo en Huixtla. Miles de ellos apenas si pueden protegerse de la lluvia previa al encuentro con la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos. Se cubren con lonas, plásticos, guarecidos apenas en las banquetas, improvisando un campamento en la plaza central.

Los migrantes centroamericanos, en su mayoría de Honduras, país en el que surgió la iniciativa hace más de 15 años para emprender la marcha hacia EU, llevan al menos cinco días de viaje por México.

Ayer fue el primer descanso “obligado”. La muerte de uno de sus compañeros les obligó a guardar un día por la pérdida, aunque se prevé que en las primeras horas continúen su viaje.

En su mayoría son jóvenes. Familias completas lidian con la inquietud y energía de los niños.

En una paletería hay un letrero: “Bienvenidos”. Aunque seguramente es alusivo a los clientes, en ningún momento se mira alguna mala actitud hacia los centroamericanos. Pocos consumen y todos ocupan las sillas y mesas. Los más jóvenes juegan en un futbolito mientras otros esperan el resultado para seguir la reta.

A los hondureños que arrancaron en San Pedro Sula se han ido sumando otros migrantes: guatemaltecos, salvadoreños, todos con una intención: llegar a Estados Unidos.

Una trabajadora del ayuntamiento exclama: “Ni un 15 de septiembre hay tanta gente”. Y es que las calles rebosan de rostros, con un sueño en común: superar las precariedades que padecen en sus países y evitar escenarios de violencia, principalmente generados por las pandillas.