En México, los partidos apuestan por abrir paso a una nueva generación de políticos, desplazando a sus viejos cuadros, en un intento por recuperar la credibilidad y confianza que han perdido ante la sociedad.

Y con miras a los comicios de gobernador que se realizarán este año en tres estados del país y a la disputa por la Presidencia de la República, en el 2018, su estrategia se centra también en ir a la caza de los candidatos y electores jóvenes.

Está demostrado, sin embargo, que en el desempeño de un cargo público la juventud no necesariamente garantiza un buen gobierno o el destierro del fenómeno de la corrupción y la impunidad.

Ejemplos emblemáticos de esto son los exgobernadores de Quintana Roo y Veracruz, Roberto Borge Angulo y Javier Duarte de Ochoa, quienes llegaron al cargo bajo las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la edad de 31 y 37 años, respectivamente.

Junto con Manuel Velasco Coello (PVEM), gobernador de Chiapas, de 32 años al arribar al cargo el 8 de diciembre del 2012, Borge Angulo y Duarte de Ochoa se contaban entre los mandatarios más jóvenes.

Acusado de corrupción, enriquecimiento ilícito, peculado e incumplimiento del deber legal, entre otros delitos, el veracruzano solicitó licencia al cargo a escaso mes y medio de que concluyera el periodo constitucional para el que fue electo, y se dio a la fuga a mediados de octubre del año pasado.

Cuando ya se encontraba a salto de mata, la Comisión de Justicia Partidaria del Comité Ejecutivo Nacional del PRI determinó expulsarlo de las filas priistas.

En tanto, al quintanarroense le fueron suspendidos sus derechos como militante del PRI el pasado 16 de diciembre por los cargos penales que pesan en su contra.

Por el Partido Acción Nacional (PAN), entre los gobernadores que por su edad se considerarían parte de las nuevas generaciones se encuentran Carlos Mendoza Davis, de Baja California Sur, nacido el 21 de abril de 1969; Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas, quien nació el 17 de septiembre de ese mismo año, y Miguel Márquez Márquez, de Guanajuato, quien nació un año antes, el 11 de noviembre.

Gobernadores relativamente jóvenes del PRI también hay. Entre éstos están Alejandro Murat Hinojosa, de Oaxaca, y Alejandro Moreno Cárdenas, de Campeche, ambos nacidos en 1975, el primero el 4 de agosto y el otro el 25 de abril, así como Aristóteles Sandoval Díaz, de Jalisco, quien nació el 22 de enero de 1974; Alejandro Tello Cristerna, de Zacatecas, nacido el 30 de mayo de 1971, y el colimense José Ignacio Peralta Sánchez, quien llegó al mundo el 1 de octubre de 1970.

Nacido el 16 de enero de 1966, a punto ya de cumplir medio siglo, Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la CDMX, es de los mandatarios perredistas de menos edad.

Los otros dos son Silvano Aureoles, de Michoacán, y Carlos Joaquín, de Quintana Roo, quienes nacieron el 23 de agosto y el 6 de enero, respectivamente, ambos de 1965.

De los presidentes nacionales del PRI, PAN y PRD, el panista Ricardo Anaya Cortés es el más joven. El queretano nació el 25 de febrero de 1979 y preside el Comité Ejecutivo Nacional de su partido desde el 21 de agosto del 2015.

El michoacano Enrique Ochoa Reza ejerce el cargo de dirigente nacional del PRI desde el 12 de julio del año pasado; nació el 1 de septiembre de 1972.

Alejandra Barrales Magdaleno es oriunda de la Ciudad de México; su alumbramiento data del 17 de julio de 1967, y desde el 16 de julio del 2016 ejerce el cargo de presidenta nacional del PRD.

Las tres fuerzas políticas referidas, las de mayor importancia en el país, se alistan para elegir a sus candidatos a gobernadores del Edomex, Coahuila y Nayarit, que contenderán en junio, y a quien habrá de abanderarlos en la justa presidencial del año siguiente; todas van por sangre y rostros lo más frescos posible para competir, y por los electores jóvenes.