Los visitantes que acuden por primera vez a la ex Residencia Oficial de Los Pinos parecen ignorar el calor del domingo. Desde su apertura al público el pasado 1 de diciembre, no se ven retenes ni rejas en el acceso de Parque Lira.

En esta entrada, Alejandra, quien reparte trípticos a los paseantes, dice que el flujo de personas es constante desde que se abre el recinto en un horario de las 10 de la mañana hasta el cierre a las 5 de la tarde. Entre 12 y 2 de la tarde, dice, la cantidad de personas que llega es mayor, y estima que hasta esa hora han entrado cerca de 4,000 por esa puerta. Añade que incluso media hora antes de abrir el recinto, ya había personas formadas para entrar.

Al caminar por los pasillos se ve una larga fila para ingresar al museo del Estado Mayor Presidencial, y abundan los que toman fotos al edificio Molino del Rey, al acueducto y quienes se acercan a las actividades que hay en la Plaza Francisco I. Madero.

Afuera del acceso por Chapultepec se informa de los recorridos a las casas Lázaro Cárdenas, Miguel de la Madrid, y la Miguel Alemán. Esta última, donde residió el expresidente Enrique Peña Nieto, es el punto más visitado del lugar. “Es el más simbólico para la gente ahora”, dice una organizadora, aunque también es aquí donde se detona la desorganización.

“Llevamos una hora formados, la fila es larguísima y ya se ha metido mucha gente”, se quejan algunas personas, y recurren al equipo de organizadores, quienes intentan, con poco éxito y sin una logística clara, solucionar el problema.

Al mismo tiempo, algunas familias con niños descansan y juegan futbol en las áreas verdes contiguas. “Deberían quitarlos de ahí, maltratan los pastos”, dicen algunas voces mientras esperan entrar a la que, hasta el viernes pasado, fue la residencia presidencial.

Pese a esto, dice Alejandra, se ve mucho entusiasmo de la gente. “Todo mundo manifiesta que están muy contentos de llegar, sienten que se les da acceso a un lugar al que no pertenecían, y esperan que aquí se convierta en un gran centro cultural”.

Ex presidentes, sin mérito 

Daniel Gómez viene con su pareja desde Tabasco con motivo de la toma de protesta del presidente Andrés Manuel López Obrador. Dice que las estatuas colocadas en la Calzada de los ex presidentes “son una insolencia para el pueblo de México”, y considera que ninguno de los mandatarios debería ser homenajeado de esa manera. Piensa también que la mera existencia de Los Pinos es un “despojo de la clase alta” a los mexicanos, por lo que concuerda con la idea de abrir este espacio al público.

De forma similar, Maricela, quien viene del Estado de México, cree que no todos los presidentes representados merezcan ese reconocimiento. “Quizás algunos tengan mérito, pero creo que ninguno, a partir de Díaz Ordaz, debería tener un lugar aquí”.

La de Peña Nieto, con la bandera mexicana en mano, es sin duda la más polémica, la que más genera comentarios entre los asistentes. “No merece la foto”, remata una adolescente.