El vicario general de los Legionarios de Cristo, Luis Garza Medina, anunció que la cúpula de la congregación se mantendrá, al menos hasta 2014, pese a la crisis que sufre tras los escándalos ligados a su fundador, Marcial Maciel.

En cualquier congregación religiosa las autoridades cambian con el tiempo, así que creo que el capítulo general será un momento normal, me parece, para cambiar el liderazgo , dijo el sacerdote mexicano a la agencia católica de noticias ACI Prensa.

Con esas palabras el religioso se refirió al capítulo , la asamblea de la Legión durante la cual se votará una nueva versión de las Constituciones (normatividad interna de la orden) que está siendo revisada actualmente en un proceso interno.

Según previsiones de los mismos legionarios, esa reunión tendría lugar entre 2014 y 2015, dependiendo de la velocidad con la cual avance la revisión que se está llevando a cabo en pequeños grupos por comunidad coordinado por diversas comisiones.

Mi esperanza es que podamos seguir sirviendo a la Iglesia con el mismo entusiasmo o incluso mayor, y con la misma dedicación pero al mismo tiempo purificando todo lo que estaba mal y que definitivamente tenemos que cambiar , dijo Garza Medina.

El temor que tenemos, claro está, es que debido a nuestra falta de oración y a la idea de no estar siendo fieles al carisma que hemos recibido, podamos producir cambios que no estén de acuerdo con lo que Dios quiere y con sus planes , agregó.

Las declaraciones de Garza Medina confirmaron la información publicada hace unas semanas según la cual el delegado pontificio para la reforma de la Legión, el cardenal Velasio De Paolis, decidió no constituir una comisión de la verdad sobre los cómplices de Maciel.

El vicario general, así como el director Alvaro Corcuera y otros superiores han sido acusados de complicidad con los actos inmorales cometidos por el fundador, entre otros abusos sexuales contra menores, procreación de hijos con amantes y adicción a las drogas.

El escándalo por Maciel obligó al Papa Benedicto XVI a intervenir la congregación y nombró a De Paolis como su delegado personal, responsable de conducir la reforma.

La salida de la cúpula, solicitada por algunos miembros de la congregación, parecía ser una medida necesaria para abrir paso a una nueva época, pero el cambio nunca llegó.

Sin la voluntad del interventor de avanzar en una investigación sobre los cómplices del fundador, la comisión de la verdad está prácticamente descartada y los superiores, exonerados de cualquier posible culpa, permanecerán en sus puestos.

RDS