Las sanciones por actos terroristas y el financiamiento a estos grupos están contemplados en el Código Penal Federal.

En su artículo 139 se aprecia que se impondrá pena de prisión de seis a 40 años y hasta 1,200 días de multa “al que, utilizando sustancias tóxicas, armas químicas, biológicas o similares, material radioactivo o instrumentos que emitan radiaciones, explosivos o armas de fuego, o por incendio, inundación o por cualquier otro medio violento, realice actos en contra de las personas, las cosas o servicios públicos, que produzcan alarma, temor o terror en la población o en un grupo o sector de ella, para atentar contra la seguridad nacional o presionar a la autoridad para que tome una determinación”.

Asimismo, se puntualiza que la misma sanción se impondrá al que —directa o indirectamente— financie a personas u organizaciones que operen o cometan actos terroristas en el territorio nacional.

En el apartado Bis de este artículo se aprecia que se aplicará pena de uno a nueve años de prisión y de 100 a 300 días multa, a quien encubra a un terrorista y en el apartado Ter se norma que será aplicada una pena de cinco a 15 años de prisión y 200 a 600 días multa al que amenace con cometer el delito de terrorismo.

agenda de seguridad

Si bien el terrorismo no es el tipo de violencia que afecta al país, ni se encuentra en el centro de la agenda, la ubicación geopolítica del territorio mexicano lo hace escenario propicio o atractivo para las organizaciones de este tipo, ya sea para entrar a Estados Unidos o atentar contra sus intereses; por ello debe y está presente en la estrategia de seguridad nacional, coinciden analistas.

En entrevista, Javier Oliva, especialista en seguridad nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que, por lo anterior, se vuelve necesidad contar con instrumentos tecnológicos o jurídicos para hacerle frente.

“El hecho de que en México no se hayan suscitado este tipo de acciones, no quiere decir que no puedan ocurrir y esto es lo que amerita que las autoridades, independientemente de quién gobierne, deban estar preparados para neutralizar cualquier organización que pretenda cometer estos actos en el país”, señaló Oliva.

A partir del 11 de septiembre, con el derribo de las Torres Gemelas en Estados Unidos, la preocupación por la porosidad de la frontera con México se intensificó en el país vecino debido a la probabilidad de que terroristas ingresaran por esa vía.

Consultado por separado, el maestro en seguridad internacional y estudios sobre terrorismo en la Universidad de St. Andrews con sede en Escocia, Óscar Becerra, expresó que el terrorismo es tema de preocupación para la agenda de seguridad del país, más a partir del ataque ocurrido en Nueva York, debido a la posibilidad de que grupos de este tipo transitaran o se beneficiaran de financiamiento para atentar contra el país vecino.

Óscar Becerra, quien es miembro del Colectivo Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), puntualiza que no existe evidencia de contacto entre grupos terroristas con cárteles del narcotráfico, sobre todo porque está en contra de sus intereses.

Javier Oliva expone sobre este punto que, los actos terroristas se motivan en cuatro aspectos: causas religiosas; étnicas y las político-ideológicas. En tanto, los criminales están motivados por el dinero fácil.

sin evidencias de agrupaciones en México

El experto de Casede refiere que medios conservadores de EU han reportado un escenario de relación entre los grupos del narco y terroristas para relacionar el tema con la agenda migratoria o los problemas de drogas, y con ello presionar a México.  Sin embargo, “nunca han presentado evidencias”.

A principios de año, la organización Judicial Watch publicó que terroristas yihadistas se están asociando con los cárteles de la droga mexicanos a lo largo de la frontera para preparar un ataque.

Sin embargo, en los reportes por país más recientes sobre terrorismo del Departamento de Estado de EU, se señala que la cooperación antiterrorista entre los gobiernos de México y la Unión Americana se ha mantenido fuerte.

El informe del 2016 aclara que no hay organizaciones terroristas internacionales conocidas que operen en México, ni hay evidencia de que ningún grupo de este tipo haya atacado a ciudadanos estadounidenses en territorio mexicano. Tampoco existe información de que algún miembro de un grupo terrorista haya viajado por la República Mexicana para obtener acceso a los Estados Unidos.

No obstante, en diciembre del 2016, funcionarios del gobierno mexicano observaron en las redes sociales un aumento en los simpatizantes de grupos terroristas.

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