Con denuncias de militantes por la supuesta intervención del gobierno federal, y episodios de agresiones y violencia entre sus integrantes, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) inició su primer proceso de renovación de la dirigencia.

Tres de los aspirantes a encabezar el partido: Yeidckol Polevnsky, Mario Delgado y Alejandro Rojas Díaz Durán, han expresado no confiar en el padrón de militantes, por lo que Morena aún no tiene una definición sobre si pospondrá hasta el 2020 el nombramiento de su nuevo dirigente a nivel nacional.

Desde el sábado pasado y hasta el 27 de octubre, militantes de Morena realizarán congresos distritales para elegir a coordinadoras y coordinadores distritales; congresistas estatales; consejeras y consejeros estatales, y congresistas nacionales.

El sábado en Guadalajara, Jalisco, mientras militantes realizaban una asamblea distrital, un grupo de personas armadas y vestidas de negro intentó ingresar al sitio donde se llevaba a cabo el evento partidista, y al no permitirles el ingreso dispararon hacia el interior dejando a por lo menos cuatro personas lesionadas.

En Los Mochis, Sinaloa, la asamblea fue cancelada debido a insultos, gritos y forcejeos de militantes. Se reportaron sucesos similares en las reuniones de Morena en Chihuahua, Nayarit, Zacatecas, Veracruz y Durango.

Además de esos episodios, el proceso interno de Morena enfrenta las acusaciones de la secretaria general en funciones de presidenta, Yeidckol Polevnsky, quien acusó al coordinador general de delegados de la Presidencia de la República, Gabriel García, de filtrar el padrón de Morena para ser usado con los programas sociales del gobierno federal, situación que calificó como “mapacheo” político.

Polevnsky también denunció públicamente la intervención de los llamados servidores de la nación de la Secretaría del Bienestar en el proceso interno de ese partido para elegir dirigencia nacional, y al diputado federal, Francisco Javier Borrego Adame, de operar para el registro de militantes del partido.

Otra diferencia que enfrentan los militantes de Morena es el método para elegir a su nuevo dirigente nacional: la encuesta propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador o el convencional, a través de consejeros.

Mario Delgado y Alejandro Rojas sostienen que el padrón de Morena no es confiable, dado que las cifras varían entre 300,000 y 3 millones de militantes.

Polevnsky advirtió que ir a una elección con esa irregularidad podría provocar que el INE le imponga al partido una multa millonaria que lo pondría en una situación financiera complicada; ante ello sugirió postergar hasta el 2020 la elección interna mientras se valida el padrón.

En tanto, Alejandro Rojas Díaz Durán sostiene que ni Yeidckol Polevnsky ni Bertha Luján (quien renunció como presidenta del Consejo Nacional de Morena) pueden postularse, debido a que una sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación impiden a quienes fueron electos en el 2012 y 2015 repetir en posiciones de la dirección del partido. Sin embargo, el tribunal sostuvo que los militantes de Morena sí pueden reelegirse por una vez.

El pasado 3 de octubre, el presidente López Obrador aseguró que no desea que Morena sea  partido de Estado. El mandatario dijo que no sólo despedirá a los funcionarios que intervengan en el proceso de renovación de dirigencia de ese partido, sino que presentará denuncias ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales.

Politólogos opinan

El politólogo del Tecnológico de Monterrey José Fernández Santillán consideró que el gran reto que tiene Morena es no ser un partido “absolutamente subordinado al presidente de la República”. Expuso que es inevitable que haya grupos o tribus en ese partido, dado que sus militantes provienen del PRD donde existían esos grupos, o bien del PRI y del PAN. Estimó que Morena se conforma por dos grupos a los que definió como los “químicamente puros”, que son afines al presidente, como Martí Batres y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y los “bolivarianos”, como Gerardo Fernández Noroña, Héctor Díaz Polanco, Dolores Padierna y René Bejarano. Consideró que, pese a los enfrentamientos entre sus militantes, “no creo que haya fracturas”, porque la unidad será el presidente de la República.

Por su parte, el politólogo de la UNAM Enrique González Casanova consideró que cualquiera de los cuatro aspirantes logrará la presidencia del partido, “no debemos pensar que lo va a hacer de manera independiente de la voluntad del presidente de la República, porque él es, y no tiene nada de malo que lo sea, el líder nato del movimiento”.

Mario Delgado Carrillo

Político de 47 años, actual coordinador de Morena en la Cámara de Diputados. Su adhesión al movimiento de Andrés Manuel López Obrador ocurrió en la campaña presidencial del 2006, invitado por Marcelo Ebrard, con quien guarda la mayor cercanía, ya que fue su secretario de Finanzas y luego de Educación en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México entre el 2006 y 2012. Es licenciado en Economía por el ITAM y maestro en la misma rama. En el 2012 ganó la elección de senador de la República, donde sobresalió al final de su periodo por realizar una campaña contra el gasolinazo que determinó el entonces gobierno de Enrique Peña Nieto. Al triunfar Morena en el 2018, Delgado se convirtió en diputado federal y coordinador en la Cámara de Diputados.

Bertha Elena Luján Uranga

De los cuatro aspirantes, es la más cercana al presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien ha acompañado política e ideológicamente desde que fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, donde la nombró contralora general. Incluso, ya como presidente de la República, AMLO nombró a las hijas de ella: Luisa María Alcalde, como secretaria del Trabajo, y a Bertha Alcalde Luján como integrante del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Bertha Elena Luján Uranga, de 69 años, es contadora pública egresada de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Luján Uranga forma parte del primer círculo del presidente López Obrador.

Yeidckol Polevnsky Gurwitz

Con una formación principalmente empresarial, al grado de convertirse entre el 2002 y 2004 en presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación, es la actual secretaria general y presidenta en funciones de Morena, luego de que Andrés Manuel López Obrador dejó el cargo en el 2017 para ser el abanderado presidencial de ese partido.  Su primer acercamiento con la política ocurrió en el 2006 cuando —apoyada por AMLO— fue designada en la lista nacional del Partido de la Revolución Democrática para ocupar un escaño como senadora de la República, cargo que ocupó los seis años. Luego, reapareció hasta agosto del 2014 como secretaria general del recién creado partido Morena. Ya como dirigente del partido, Yeidckol Polevnsky acompañó a López Obrador en la mayoría de sus giras como candidato presidencial en el 2018.

Alejandro Rojas Díaz Durán

Inició su carrera política en 1977 como secretario particular de Porfirio Muñoz Ledo. Desde entonces, ha ocupado cargos públicos como secretario de Turismo de la Ciudad de México y diputado local y federal, con el respaldo de Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Actualmente, es senador suplente de Ricardo Monreal, coordinador de Morena en la Cámara Alta. En marzo de este año, protagonizó un enfrentamiento con la actual dirigente de Morena, Yeidckol Polevnsky, a quien acusó de encabezar “una camarilla de tufo stalinista, autoritaria e impositiva”. Rojas también presentó una denuncia contra el entonces candidato de Morena a gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, por enriquecimiento ilícito. Esta situación le valió que el 28 de mayo, la Comisión de Honor y Justicia de Morena lo sancionara con la suspensión de sus derechos partidarios por tres años, la destitución como consejero y la inhabilitación para ser candidato, decisión que luego revirtió el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Aunque se declara lopezobradorista, Alejandro Rojas Díaz sostiene que Morena debe ser aliado, no subordinado, del presidente de la República. Es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Iberoamericana. Tiene 61 años.