En los últimos seis años, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), realizó la “histórica inversión” de 1.4 billones en infraestructura que acercó a México a convertirse en la plataforma logística de América Latina, el objetivo del gobierno federal, porque el nuevo aeropuerto y los trenes de pasajeros (dos de ellos llevarían también carga) no se lograron.

El titular de la dependencia, Gerardo Ruiz Esparza, informó esta semana que se destinaron 432,000 millones de pesos al cierre del presente ejercicio fiscal para cumplir con su programa de trabajo que implican la construcción de: 52 autopistas (3,200 km), 80 carreteras (3,200 km) y 36,000 km de caminos rurales, además de 47 libramientos y 50 distribuidores viales.

Con base en información de la dependencia, en el actual sexenio se cumplieron con 112 compromisos de gobierno (68 presidenciales y el resto estratégicos), entre ellos modernización de puertos, trenes, aeropuertos o avances normativos. Sin embargo, no se pudo sumar el anhelado regreso del tren de pasajeros, que implicaba una inversión superior a los 100,000 millones de pesos.

De los tres prometidos por el presidente Enrique Peña Nieto al inicio de su gestión, únicamente se construyó el México-Toluca, que debió ser inaugurado hace un año pero eso podría ocurrir hasta el segundo semestre del 2019, ahora tienen un avance del 86 por ciento.

Sin ofrecer mayores detalles, Ruiz Esparza explicó esta semana: “Los proyectos del tren México-Querétaro y el Transpeninsular fueron cancelados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público debido a falta de recurso presupuestal y reducido aforo de ambos”, a pesar de que en ambos casos se licitaron y pagaron todos los estudios relacionados para su construcción.

Nuevo aeropuerto y puerto

En sus redes sociales, el titular de la SCT consideró que se cumplió la meta sexenal de convertir al país en una plataforma logística y de inversión por tierra, mar y aire. Como muestra fue la reciente puesta en marcha del nuevo puerto de Veracruz, aunque la anunciada ceremonia de arribo del primer buque carguero no ha ocurrido.

“Se construyó con una inversión de 31 mil millones de pesos, de los cuales el 80% pertenecen a capital privado. La primera etapa contempló la construcción del rompeolas ponientes, terminado al 100%, y que alcanza 4 km 245 metros para convertirse en el más largo de Latinoamérica al superar las escolleras de San Antonio, Chile y Puerto Colón, Panamá”, informó Ruiz Esparza.

Así, dijo, ha sido posible duplicar la capacidad de carga en los puertos del país, a pesar de las restricciones presupuestales.

Aún con avances en temas de regulación de transporte terrestre, marítimo, portuario y ferroviario, la dependencia no logró concretar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), que cuenta con la promesa del nuevo gobierno de ser cancelado con todo y haber logrado casi el 75% de su financiamiento.

El NAIM, reiteró en más de una ocasión Ruiz Esparza, ha sido una caja de cristal y se desarrolla bajo el esquema internacional de datos abiertos, pero ello no eliminó la sombra de eventuales casos de corrupción en los procesos de licitación de servicios y obra pública.

En el sexenio que termina este 30 de noviembre, la SCT también licitó siete proyectos de conservación y mantenimiento carretero bajo el esquema de asociación público-privada por diez años, los cuales, ya se ha dicho, serán revisados en la siguiente administración para conocer su real viabilidad.