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Janet Napolitano analiza tráfico de armas a México
La secretaria de Seguridad Interior de EU, Janet Napolitano, y el fiscal general, Eric Holder, participan de un seminario en Cuernavaca sobre tráfico de armas.

La secretaria de Seguridad Interior de EU, Janet Napolitano, y el fiscal general, Eric Holder, analizan con sus pares mexicanos el abundante tráfico de armas que fluye hacia el vecino del sur, principal fuente de abastecimiento de los cárteles de la droga.
Napolitano y Holder participan de un seminario en la ciudad de Cuernavaca sobre tráfico de armas, en el marco de una fuerte preocupación bilateral por la seguridad en la frontera común, escenario de una guerra entre cárteles mexicanos por el trasiego de drogas a Estados Unidos.
La iniciativa se celebra dos semanas antes de una visita oficial del presidente Barack Obama a México, antecedida por la que realizó su secretaria de Estado, Hillary Clinton en marzo pasado, quien admitió el reclamo mexicano de una corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico.
México le achaca a Washington que sus esfuerzos por controlar a los cárteles con más de 36,000 militares en las calles pueden ser en vano si Estados Unidos no adopta una ley más severa sobre armas en su territorio, donde los grupos criminales se abastecen casi en un 90 por ciento.
"No son sólo armas, son lentes de visión nocturna, son chalecos antibalas (...) Desde que sabemos que la mayor parte, un 90% de esto (armamento), viene de nuestro país vamos a intentar detenerlo", reconoció Clinton durante su visita a México.
"El mayor poder dado al crimen organizado a través de las armas viene de Estados Unidos. Desde 2006 hemos decomisado 27,000 armas, entre las que hay desde lanzamisiles hasta 2,500 granadas, e incluso hemos encontrado uniformes y armas del Ejército estadounidense", había dicho a su vez Calderón en una entrevista con la AFP el mes pasado.
A la vez, Estados Unidos constituye el principal mercado de cocaína del mundo, lo que profundiza los enfrentamientos de los cárteles mexicanos para el trasiego hacia el vecino del norte, según las autoridades mexicanas.
El gobierno de Obama ha tomado nota no sólo de la inquietud de México, sino también de la de sus gobernadores en los estados limítrofes, que temen que la violencia del narcotráfico se instale en sus distritos.
El Senado estadounidense avanzó el miércoles en la posibilidad de aprobar una enmienda presupuestaria para sumar 550 millones de dólares adicionales para reforzar la frontera ante la violencia de los carteles de la droga mexicanos.
El estado de Chihuahua, uno de los estados fronterizos, es escenario de ajustes de cuentas entre los cárteles de Juárez y de Sinaloa, cuya pugna por el control de las rutas del narcotráfico dejó en 2008 unas 2.400 muertes violentas en ese distrito de un total nacional de unas 5,300.
Uno de los líderes del cártel de Juárez, Vicente Carrillo Leyva, hijo del capo histórico Amado Carrillo Fuentes, fue arrestado el miércoles y presentado el jueves ante la prensa.
El gobierno había ofrecido una recompensa de dos millones de dólares por dar datos para su captura como parte de una lista en la que figuran 24 capos.