El Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) realiza estudios científicos en aguas continentales de Campeche para conocer el comportamiento y abundancia del pez diablo o armado, a fin de reforzar las medidas de control y erradicación de esta especie invasora que afecta ecosistemas acuáticos.

Con base en los compromisos establecidos por el presidente Enrique Peña Nieto, para promover el aprovechamiento de recursos naturales de manera sustentable, especialistas del Centro Regional de Investigación Pesquera (CRIP) del Inapesca en Ciudad del Carmen, Campeche, realizan análisis sobre los aspectos biológicos del pez diablo.

Precisó que los estudios se realizan en su fase reproductiva y de desarrollo, lo que les permitirá contar con bases técnicas para instrumentar acciones para contener el crecimiento poblacional de esa especie.

De acuerdo con la dinámica de las investigaciones, el CRIP contará con los primeros resultados en el último trimestre del año y se compartirán al sector productivo pesquero del sureste para su aplicación en los estados de Campeche, Tabasco y Veracruz, donde esta especie se ha convertido en una plaga.

Los especialistas del Inapesca también realizan estudios para evaluar el uso de diferentes artes de pesca para desarrollar un diseño de mayor durabilidad que permita la captura de este pez.

Lo anterior propiciará menores afectaciones a la actividad pesquera, ya que l os productores podrán separar estos peces de las redes durante el proceso de captura sin dañar sus herramientas de trabajo.

Las pesquerías afectadas por la aparición de este pez en el sureste son las de escama de ríos y lagunas, que comprende a la tilapia, el pejelagarto y mojarras nativas como la castarrica, entre otras especies.

El pez diablo es considerado por los especialistas como una amenaza para la biodiversidad de los sistemas acuáticos debido a que se alimenta de huevos de especies nativas y de importancia comercial.

Las características físicas del pez armado como el desarrollo de escamas con fuertes espinas y placas óseas provocan severos daños a las artes de pesca, lo cual disminuye la captura comercial en las regiones donde ha invadido.

MFH