A una semana de la llegada del Papa Benedicto XVI, las calles de las ciudades de Guanajuato, centro de México, lucen las banderas amarillas y blancas de El Vaticano, mientras se ultiman detalles en los sitios que visitará y se alista un ejército de más de 80,000 voluntarios.

Relojes, camisetas, vasos, lapiceros, medallas o pequeñas estatuas: la imagen de Benedicto XVI es omnipresente en las tres ciudades que visitará entre el 23 y el 26 de marzo, antes de partir a Cuba, la otra escala de esta segunda visita que realiza a América Latina, tras su viaje a Brasil en 2007.

"Estamos listos y preparados en todos los detalles", asegura Ricardo Sheffield, alcalde de León, la principal ciudad del estado de Guanajuato y donde Benedicto XVI dormirá las tres noches que pasará en México.

Una habitación fue habilitada para Benedicto XVI en el colegio de Miraflores de religiosas de la Congregación Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios.

Pese a ser una construcción de tres pisos, el sumo pontíficie, que no visitará la capital mexicana (2.300 m sobre el nivel del mar) por su delicado estado de salud, no tendrá que subir escaleras.

"Es un dormitorio normal con una cama y un ventanal que da al jardín, una mesa de noche y una Virgen de Guadalupe, un Cristo y un rosario", describió a la prensa la hermana María del Rocío García, directora del colegio.

El sábado Benedicto XVI saldrá de León hacia la ciudad de Guanajuato, la capital estatal, en cuyo histórico casco colonial se reunirá con el presidente Felipe Calderón y luego recibirá a un grupo de niños que recibirán la primera comunión.

En otra parte de León, con 1.4 millones de habitantes, obreros terminan la adecuación de los vitrales de la Catedral de la Madre Santísima de la Luz, donde Benedicto XVI se reunirá la tarde del domingo 25 con obispos de América Latina.

Antes, el Sumo Pontífice encabezará una multitudinaria misa frente a la estatua de Cristo Rey, ubicada en la cima del cerro de Cubilete en la ciudad de Silao, donde también está ubicado el aeropuerto internacional a donde llegará inicialmente el Papa.

La estatua de un Cristo con los brazos abiertos, de 20 metros de altura y 80 toneladas de peso, luce reluciente tras ser sometida a un proceso de restauración.

Construida en los años cuarenta, la imagen reemplazó a otra erigida en el mismo lugar y que fue bombardeada por las tropas oficiales al inicio de la llamada guerra Cristera (1926-1929) que duró tres años y desatada por milicias católicas opuestas a las medidas para controlar a la iglesia Católica promulgadas por la revolución mexicana.

Al pie del cerro se encuentra el Parque Bicentenario, inaugurado en 2010 para celebrar los 200 años de independencia de España, y en donde se espera que miles de personas escuchen la misa oficiada por Benedicto XVI.

Los organizadores estiman que al menos 300,000 personas participarán en la celebración eucarística, aunque la cifra podría duplicarse.

La seguridad del Papa y de los asistentes es una de las principales preocupaciones de los preparativos. Guanajuato no es ajeno a la oleada de violencia que ha dejado más de 50,000 muertos en México, tras el lanzamiento de una campaña militar contra los cárteles de la droga.

El arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, pidió a fines de enero a los cárteles de la droga que hagan una tregua durante la visita. El gobierno mexicano garantizó el lunes que las medidas para garantizar la máxima seguridad de la visita han sido tomadas.

MIF