Más de una veintena de políticos y funcionarios de alto nivel del PRI, PAN, PRD y Morena se han destapado; o bien, terceros han develado sus aspiraciones de ser candidatos al gobierno del Estado de México, donde el 4 de junio del 2017 las fuerzas políticas medirán fuerzas rumbo a la sucesión presidencial del 2018.

Será la elección más esperada, aunque también habrá renovación de gubernaturas en Nayarit y Colima y de ayuntamientos en Veracruz.

La contienda del Edomex será la más esperada, por el peso político que implica el padrón de electores más grande del país (11.4 millones de ciudadanos); porque es la entidad de origen del presidente Enrique Peña Nieto y porque se ha hecho una costumbre considerar a esa elección el termómetro del revelo presidencial del año siguiente.

La elección mexiquense podría ser escenario de disputa entre los partidos por las recientes acusaciones por corrupción que enfrentan exgobernadores del PRI y PAN, particularmente los exmandatarios priistas de Veracruz, Javier Duarte; de Chihuahua, César Duarte, y de Quintana Roo, Roberto Borge; además del panista Guillermo Padrés, de Sonora, actualmente preso.

Asimismo, el proceso electoral mexiquense tiene como expectativa algún tipo de alianza que pudieran construir en enero PAN y PRD, con el propósito de derribar el dominio absoluto que el PRI ha tenido desde los gobiernos de Melchor Múzquiz, en 1824, y, ya como partido político, en 1929, de Carlos Riva Palacio.

El relevo en el Edomex también representará para el gobernador Eruviel Ávila la demostración de capacidad política dentro del PRI para mantener el gobierno.

El tema de la inseguridad que viven algunos municipios donde se han presentado linchamientos de presuntos delincuentes será uno que enfrente posiciones de los candidatos.

Por lo pronto el proceso electoral ya comenzó con el destape de funcionarios de alto nivel del gobierno federal y legisladores del PRI así como políticos del PAN, PRD y Morena.

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