Al abordar el vuelo 6401 de Iberia, Madrid-México, el asiento E3 no lo ocupaba cualquier pasajero, se trataba de Ernesto Zedillo Ponce de León. Al encontrarlo, la pregunta obligada fue: ¿Va a México a votar? El expresidente, vestido con pantalón Gris Oxford y una camisa hueso de lino, respondió afirmativamente: Es el voto más caro de mi vida .

Como hace 12 años, Zedillo cumpliría a tiempo con la emisión de su voto, sólo que en esta ocasión tuvo que cruzar más de 12,000 kilómetros y no únicamente atravesar la calle y sufragar en la primaria El Pípila, donde suelen votar los inquilinos de Los Pinos. Hoy ha tenido que viajar desde Ginebra, en donde debe estar de regreso el lunes por la tarde, pues tiene otra reunión con Kofi Annan, exsecretario general de la ONU.

Desde que salió de Los Pinos, para dejar el sitio al primer Presidente de un partido distinto al PRI, el principal sitio de residencia del señor Zedillo , como se dirigen hacia él las azafatas, son los aviones, aunque reconoció que mantiene abierta su casa en México, adonde tiene que viajar con relativa frecuencia.

Su principal trabajo desde hace 10 años es el de Director del Centro para el Estudio de la Globalización de la Universidad de Yale, de donde es egresado, pero forma parte de diferentes consejos y trabaja con Kofi Annan en diversos estudios de la ONU.

La guerra en Siria le ha traído más trabajo, pues Annan ha encauzado sus esfuerzos en buscar la paz en aquel lugar y Zedillo tiene el encargo de terminar su más reciente trabajo en común, precisamente, sobre elecciones democráticas. Es un texto de 52 páginas, pero debe quedar en 40 , dijo.

Casi al término del trayecto de 11 horas, en el cual Zedillo ha sido un pasajero más, sin escoltas y sin menú especial, se le solicitó responder sólo dos preguntas y su respuesta fue determinante: En 12 años no he dado ninguna entrevista, ahora no lo haré .

-Sólo tenía una pregunta –dijo el reportero, ya de manera informal- ¿Por quién va a votar?

-Ésa es una pregunta obvia. Ya sabe por quién -respondió tajante. Así, Ernesto Zedillo abandonó el Airbus como llegó.