Alarcón, el monero que ha dibujado al Covid-19 como un perfecto gandalla, afirma que la etapa de confinamiento para contener a la pandemia ha servido para que los mexicanos consuman más caricaturas.

Juan Alarcón Ayala, que es su nombre de pila afirma que el reto del cartón político es dibujar sin vísceras y con humor.

También llama la atención en que la corrección política "le esta dando en la torre" al humor lo cual lo único que puede generar es que vamos a tener una sociedad muy triste.

—¿Qué ha cambiado en la forma de construir cartón político en estos tiempos de la confinación para contener la pandemia del Covid-19?

—En lo particular empecé a dibujar con mucho humor el tema del Covid, jugando con esa pelotita verde llena de puntitos rojos y de repente mi trabajo fue evolucionando hasta hacerlo un perfecto gandalla.

Todo lo que ocurre en la política, la economía, la seguridad, ha girado en torno a ese personaje invisible que uno como monero lo hace visible.

Me parece que esta nueva vida es una oportunidad para que la gente consuma más caricaturas.

Me he dado cuenta que mis caricaturas han sido más compartidas que antes, desde que empezó la pandemia y los encierros. Creo que el humor es un paliativo para mucha gente, hablando de cualquier tema. Ha habido un consumo mayor de mis monos.

—¿Ha sido difícil hacer personaje a la Pandemia?

—Yo he establecido un estilo de humor más psicológico. Procuro retratar más las situaciones, lo que se refleja de la gente y de los personajes políticos, que a los personajes mismos y la gente los ubica perfectamente bien.

Por ese lado me he librado de verle con fastidio la cara a nuestros políticos, porque ya la gente sabe que dibujando otra cosa entienden a quien me refiero.

Interpretar gráficamente lo que ocurre ha sido complicado porque es algo que nunca nos había tocado. De hecho, es muy curioso como la gente recibe el humor. Yo mismo me he asustado de meterme con el humor trágico. A la fecha no he podido jugar con el tema de los muertos y creo que ningún monero lo hace.

Poner al gandalla Covid siempre asechando al ciudadano que se encuentra entre él y el crimen organizado, es algo de lo que ha abundado. Me hace falta burlarme más de él porque lo he visto como un monstruo y la burla siempre va a ser un rescate de nuestra autonomía emocional.

—¿Ahora que hay menos eventos de política y personajes públicos ha afectado a la hora de recopilar elementos para trabajar?

—No ha habido problema mayor gracias a las benditas redes sociales. Basta con leer Twitter y te enteras de todo. Todo monero que se considere profesional tiene que leer las redes sociales porque ahí es donde está todo mundo.

Basta con que (la secretaria de Energía) Rocío Nahle escriba un tuit para que de ahí surja la idea de un cartón. Entonces todos estos personajes están tuiteando y no nos dejan en el desamparo a los caricaturistas.

—En los últimos años se ha polarizado la discusión pública. ¿Eso cómo ha afectado su trabajo?

—A mí no me asusta del tema e la polarización porque todo esto se ha manejado a nivel de las redes sociales. En la calle sólo se deja ver cuando hay una manifestación fifí, porque cuando salen los que apoyan al presidente nadie se mete con ellos, o por lo menos solo una minoría. Yo espero que ahí se quede en ese nivel.

—¿Y cómo te llevas con la corrección política?

—Ahí sí me das en toda la torre. Yo que sé todo lo que son estereotipos, el monero los usa siempre, hay una limitación muy fuerte con respecto de este tipo de temas.

Eso de la corrección política me parece que es un juego muy perverso de la sociedad en donde lo único que está haciendo es escupir al cielo porque, de alguna manera lo que está reflejando es que la autoestima social esté muy baja.

El caricaturista usa símbolos sociales para acentuar un chiste, pero de ninguna manera uno le está deseando mal a un color de piel, a un niño o a una mujer o a una condición física. Lo único que uno está haciendo es valerse de esos elementos.

Así que le están dando en la torre al humor con esto y lo único que va a pasar es que vamos a tener a una sociedad muy triste con lo políticamente correcto.

—¿Cuáles son los principales retos del cartón político?

—El gran reto del cartón político hoy en día es dibujar sin vísceras. Hay que dibujar con humor. Con tanta cosa que está ocurriendo es muy fácil caer en la provocación y en el enojo. Mientras el caricaturista pueda ofrecer el humor gráfico sobre lo que está ocurriendo estamos colaborando a que las ideas estomacales de nuestros lectores no les vayan a provocar una gastritis.

La gran fortaleza de la caricatura es el humor. Cuando la caricatura se vuelve una guerra política, cuando se hace para defender o politizar se está traicionando el origen de la caricatura.

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