Si el Instituto Nacional Electoral (INE) no goza de la confianza de los ciudadanos y de los partidos políticos no puede ser una autoridad que de manera creíble organice las elecciones, declara el consejero Marco Antonio Baños.

Desde su perspectiva, en México hay una situación complicada relacionada con lo que algunos llaman malestar social que se traduce en la necesidad de sanear las finanzas públicas y encontrar mecanismos que atiendan el legítimo descontento social.

Es por ello que el INE decidió posponer la construcción de los nuevos edificios de su sede nacional y regresar a las arcas de la Secretaría de Hacienda los 1,070 millones de pesos que se le habían aprobado para ese concepto a ejercer este año.

Luego de insistir en que los consejeros nunca solicitaron determinado tipo de teléfonos celulares y que incluso renunciaron a esa prestación, Marco Antonio Baños adelantó que en las próximas semanas en el Instituto Nacional Electoral anunciarán más medidas de austeridad.

NOTICIA: Serían mejores partidos sin menos dinero

¿Cómo debemos entender esta decisión del Instituto Nacional Electoral?

Como una decisión que apunta al reconocimiento del contexto complicado que vive el país. La sociedad mexicana, las finanzas públicas están muy castigadas, hay mucho descontento social con el incremento a los combustibles y la escalada que muchos de los precios tendrán en los bienes y servicios.

El Instituto no puede ser ajeno a ese contexto y decidió la cancelación de esos edificios y colocar a disposición de las autoridades hacendarias los 1,070 millones de pesos que tenemos en el fideicomiso que autorizó la Cámara de Diputados para los presupuestos 2015 y 2016 y, que están ahora disponibles para la Secretaría de Hacienda y la Cámara de Diputados para que ellos decidan el destino. Creo que vale la pena que los ciudadanos y los medios de comunicación estemos atentos a la decisión que tomen las autoridades competentes para saber en qué se van a usar esos recursos y en qué momento deben de ser devueltos.

¿El asunto del malestar social expresado en las últimas semanas influyó para que el INE tomara la decisión de posponer la construcción de los nuevos edificios de su sede nacional y las medidas de austeridad anunciadas la semana pasada?

Nosotros estamos ciertos de que hay una situación complicada en el país que se traduce tanto en la necesidad de sanear las finanzas públicas como en encontrar mecanismos que atiendan el legítimo descontento social así que lo que el Instituto puede hacer en el marco de su atribución es tomar la decisión de cancelar un edificio para que esos recursos se reinviertan en situaciones que favorezcan al país en su conjunto.

NOTICIA: INE dictaminó 152 medidas cautelares en el 2016

¿Qué aprendió el INE del asunto de los celulares de última generación que habrían solicitado para los consejeros?

Nosotros hemos dicho con claridad que nunca hemos pedido los iPhones 7; que jamás fue una decisión de los consejeros solicitar eso. Fue un error del director de Comunicación del INE haber planteado un boletín donde decía que los servidores públicos del Instituto Nacional Electoral son los que eligen los teléfonos y eso no es así, está en medio de un contrato que se establece para que se pueda generar la prestación del servicio de telefonía que el Instituto usa con todos los servidores públicos. Jamás pedimos un iPhone 7 así que para evitar cualquier tipo de especulaciones anunciamos también en las medidas de austeridad del día de ayer (miércoles pasado) que nosotros no vamos a usar teléfono institucional, cada quien va a pagar su plan y hasta los directores ejecutivos del Instituto ya en un lapso de un mes anunciaremos nuevas medidas de austeridad que van a contribuir de manera eficaz e importante también a la finanzas públicas del país, esa parte la estamos trabajando y la vamos a anunciar en breve, lamentablemente el tema de los teléfonos celulares generó una ola de especulaciones y de ilegítima crítica al INE.

¿Qué tan importante es para una institución como ésta mantener la confianza de la ciudadanía?

Por supuesto que sí y el INE si no goza de la confianza de los ciudadanos, los medios de comunicación y de los partidos políticos, no puede ser una autoridad que de manera creíble organice las elecciones.

No queremos ningún tipo de especulaciones ni con los salarios de los consejeros ni de los mandos medios y superiores del Instituto y menos aún en situaciones como ésta que se discutió con los teléfonos. Usted sabe que un teléfono de esas características tiene un costo elevado que sería una situación aspiracional prácticamente para cualquier persona pero no podemos permitir que un teléfono de esas características esté en manos de un servidor público, si algún servidor público quiere un teléfono así pues que lo pague con sus propios recursos, esa es la decisión que hemos tomado en el INE y buscamos medidas que nos apuntalen en términos de una institución que goce de confianza ciudadana con un manejo honesto de los recursos públicos.

NOTICIA: INE sanciona por denuncias frívolas

¿Mantener la confianza solamente corresponde a la gente que trabaja en instituciones como ésta o también la ciudadanía debería colaborar?

Creo que la manera en que los ciudadanos pueden contribuir en que seamos una autoridad mucho más respetada y creíble es acercándose para que conozcan la información en torno a la toma de decisiones y los resultados de la gestión del INE.

En la medida en que los ciudadanos se informen podrán tener una opinión más ponderada respecto de la actuación del INE, así que aprovechando el espacio que me brinda El Economista hago una invitación respetuosa para que los ciudadanos se acerquen a nuestra institución, vean cómo procesamos la información de las elecciones federales y locales, cómo administramos los recursos públicos, cómo se comportan en su esquema institucional los consejeros electorales y todos los funcionarios de esta institución.

El Instituto ha invertido recursos para adoptar medidas de seguridad en los procesos electorales como lograr la confianza ciudadana, como tintas y papeles de seguridad para imprimir documentos oficiales... ¿Sería tiempo de analizar si hemos avanzado en términos de confianza y ver si algunos ya no son necesarios?

La organización de las elecciones cada vez ha sido más pulcra, más cuidada, se han establecido procedimientos que garantizan que los resultados de las elecciones sean creíbles, que se respete el voto ciudadano, que el INE cumple con la parte que le toca pero también es cierto que tenemos candados que son ya añejos, que vienen desde la organización de las elecciones de 1991 o 1994. Por ejemplo, seguimos usando papel seguridad en la impresión de los listados nominales; en producción de las boletas electorales, se sigue usando la tinta indeleble, se sigue utilizando la marcadora de la credencial para garantizar que el ciudadano vota solamente un vez, en fin, hay un conjunto amplio de candados, hay estudios que se realizan para saber si las boletas y la tinta indeleble que se usaron en el día de la jornada electoral son las mismas que se aprobaron en la utilización de las elecciones, todo eso tiene costos altos para la democracia mexicana y me parece que es un buen punto para que los partidos políticos, las autoridades y los ciudadanos vayamos reconstruyendo esos candados que han encarecido la democracia y las elecciones mexicanas. En la medida que se tenga mayor confianza en lo que hace el INE, estoy completamente seguro de que podemos abaratar los costos.

NOTICIA: Los presidenciales suman 19 sanciones

mfh