En los últimos dos años de la actual administración el presidente Enrique Peña Nieto tiene una pequeña ventana de oportunidad para demostrar capacidad y voluntad para atender los problemas de inseguridad, corrupción, violaciones a los derechos humanos e impunidad que persisten en México, señala la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su sigla en inglés).

Maureen Meyer y Hannah Smith, de la ONG con sede en Washington DC, observan que el mandatario mexicano comenzó el sexenio con índices de aprobación satisfactorios. Las reformas estructurales en materia económica y de telecomunicaciones recibieron buenos comentarios par parte de la comunidad nacional e internacional.

Si bien al tomar posesión del cargo prometió una nueva estrategia de seguridad, para el 2014, luego de escándalos de alto perfil, como los casos de la Casa Blanca así como la desaparición de 43 normalistas en Iguala, Guerrero, pusieron de nueva cuenta el dedo en una incapacidad gubernamental para enfrentar la inseguridad, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos de una manera eficaz.

Al cerrar el 2016 queda claro que el año pasado no ha sido diferente, las cifras de homicidios están al alza y el gobierno ha sido incapaz o no ha querido reducir la impunidad que prevalece para las violaciones a los derechos humanos, permitiendo que los abusos continúen de forma descontrolada , se lee en el documento informativo de la WOLA.

Meyer y Smith concluyen que los temas clave que deben permanecer como prioridad durante el 2017 son la reforma policial y judicial así como esfuerzos para investigar, sancionar y prevenir la tortura, las desapariciones, las ejecuciones extrajudiciales y la violencia contra defensores.