Héctor MolinaA cinco meses de que Andrés Manuel López Obrador tome posesión oficialmente como presidente, su equipo y él mismo han anunciado las primeras medidas en la estrategia de seguridad de su gobierno, entre las que se cuenta crear nuevamente una Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal con el objetivo de pacificar a un México cada vez más convulso por los registros históricos de asesinatos.

A un mes de que asumiera funciones como titular del Ejecutivo federal Enrique Peña Nieto, el 2 enero del 2013 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de reforma a la Administración Pública Federal por la que desapareció la Secretaría de Seguridad Federal y por el cual sus funciones fueron adquiridas por la Secretaría de Gobernación (Segob).

De acuerdo con el artículo 27, fracción XII de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal a la Segob, le corresponde desde entonces “formular y ejecutar las políticas, programas y acciones tendientes a garantizar la seguridad pública de la nación y sus habitantes; proponer al Ejecutivo federal la política criminal y las medidas que garanticen la congruencia de ésta entre las dependencias de la Administración Pública Federal”.

La decisión de unificar la estrategia de seguridad con la dependencia encargada del cabildeo político en México por excelencia ha sido una regresión, opinó Erubiel Tirado, coordinador del Programa de Seguridad Nacional y Democracia en México de la Universidad Iberoamericana.

La reforma “detuvo un impulso de desarrollo institucional que con todo y sus pros y contras podría haber dado frutos en los 20 años que han transcurrido y eso se detuvo, y no sólo se detuvo sino, desde mi punto de vista, hubo una involución en materia de seguridad pública para promover un efecto multiplicador de desarrollo de la función policial a nivel nacional y en los tres niveles de gobierno, particularmente en las policías estatales y municipales”, dijo.

Aunado a ello, indicó Tirado, el que la Segob adquiriera las funciones de seguridad pública provocó “un uso faccioso” y con fines políticos de las fuerzas de seguridad pública y se replicó lo que sucede “desde hace décadas” con la PGR.

La Secretaría de Seguridad Pública se creó a inicios del sexenio de Vicente Fox, en el año 2000, y se mantuvo durante los siguientes 13 años. En el sexenio siguiente, el de Felipe Calderón Hinojosa, la dependencia federal orientó sus esfuerzos para la capacitación de las policías.

Para el especialista en seguridad por la UNAM, José Antonio Álvarez León, con la creación de una nueva Secretaría de Seguridad Pública se busca regresar a estrategias más focalizadas y a la capacitación de las policías como objetivos primordiales.

“Me parece que tiene que ver un poco con transparentar la forma del ejercicio del poder a través de la Secretaría y no politizar en torno al presidente las acciones que se tomen en materia de seguridad”, detalló.

Álvarez León agregó que durante los sexenios encabezados por Fox y Calderón la estrategia de seguridad contó hasta cierto punto con la presencia ciudadana que ayudó a democratizar las decisiones, mientras que, cuando la Segob asumió las funciones de la Secretaría de Seguridad, lo que se buscó fue centralizar la estrategia y crear policías de Estado.

La policía “tendría que ser más eficaz a través de una Secretaría por la observación y porque no habría una selectividad política en el uso del poder”, acotó León.