La violencia que se vive en México ha logrado desmotivar a los ciudadanos a votar durante el proceso electoral en puerta; sin embargo, motiva a los mexicanos a salir a las calles a protestar, incluso arriesgando su propia vida, concluye el Instituto México del Centro Woodrow Wilson.

En el informe La violencia y la participación ciudadana en México: de las encuestas a las calles , la investigadora Sandra Ley expone que la democracia mexicana está siendo desafiada por grupos del crimen organizado. El trabajo destaca que si bien la violencia reduce el número de votantes, estimula la participación en protestas.

La autora afirma que la clave para un trabajo de responsabilidad social de manera efectiva, a pesar de la violencia en curso, es una sociedad civil fuerte y vibrante.

La investigadora recuerda que los esfuerzos de movilización del 2008 y el 2011 realizaron logros importantes, pero aún quedó mucho por hacer. La reciente ola de movilizaciones pacíficas masivas alrededor de la masacre en Iguala, Guerrero, tiene el potencial de hacer que esto suceda.

A medida que México se prepara para las elecciones de este 2015, funcionarios, partidos y autoridades electorales deben prestar gran atención a la evolución de la violencia en los próximos meses, con enfoque especial en Guerrero, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos y Nuevo León.

Ello, debido a que los grupos criminales han tenido intentos pasados de influir en las elecciones y política estatales, lo que ha tenido profundas consecuencias para la ciudadanía democrática. Es esencial para que los electores puedan ejercer su derecho a votar libremente , sugiere la investigadora.