Yo nací allí y entonces ¿por qué estoy aquí? es la pregunta que hace Alexandra, una joven de 13 años que nació en Sacramento, California, en Estados Unidos y que ahora vive y acude a una escuela en Tijuana, Baja California, en México. Al igual que Alexandra, muchos niños y jóvenes que cuentan con la nacionalidad estadounidense se han visto obligados a migrar hacia el sur debido a que sus padres no cuentan con los papeles para residir legalmente y fueron deportados a territorio mexicano.

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Muchos de ellos nacieron en los Estados Unidos y son ciudadanos estadounidenses, pero sus padres no lo son, y sus vidas están moldeadas por realidades conflictivas de la obligación familiar y las oportunidades de la doble ciudadanía , explican Alice Proujansky y Cora Currier en un reportaje de The Intercept.

Un caso similar al de Alexandra es el de Nery Tepeque, quien había vivido toda su adultez en un pueblo al sur de California, en Estados Unidos, hasta que su madre murió y ella tuvo que regresar a Tijuana para estar presente en el funeral. Cuando Nery quiso volver a entrar a Estados Unidos con un pasaporte falso, fue detenida y obligada a permanecer en México, por lo que tuvo que traer a sus dos hijos estadounidenses.

Debido a que los hijos de Nery nacieron en Estados Unidos, no cuentan con la nacionalidad mexicana, lo que les ha ocasionado problemas a la hora de acceder a servicios básicos como la educación y la salud.

De acuerdo con The Intercept, existen alrededor de 9,300 estudiantes provenientes de Estados Unidos en Baja California y se cree que cada vez llegarán más jóvenes desde este país del norte a partir de las acciones para intensificar el control fronterizo que ha propuesto el presidente estadounidense Donald Trump.

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Aunque muchos de estos estudiantes tienen problemas con el español, los obstáculos sociales, como la falta de integración, son mucho más problemáticos para ellos. The Intercept habló con Adrián Flores Ledesma, representante de la Secretaría de Educación de Baja California, quien dijo que el principal problema de estos niños y jóvenes cuando llegan a una escuela mexicana es emocional, no educativo .

Por lo general estos chicos dejaron todo atrás, porque de un día para otro fue una situación de emergencia , dijo Flores Ledesma a The Intercept, dejaron sus ropas, sus cosas personales, todo, y al día siguiente llegan a Tijuana. Llegan a la casa de un pariente, donde no encajan, no tienen una habitación, tal vez están en la sala de estar, no hay baño privado. Y todas estas cosas les hacen sentir resentimiento de sus padres, y pensar, ¿por qué están en México, si son estadounidenses? Así que también trabajamos con los padres, para que no sientan ese sentimiento de culpa .

Jennifer es otra chica de 14 años que vivía con su familia en Las Vegas, Nevada. Su padre fue detenido por conducir sin licencia y tanto él como su madre fueron deportados a México. Jennifer se quedó a vivir con una tía en el país del norte hasta que meses después sus padres hicieron que se reuniera con ellos en Tijuana. De acuerdo con The Intercept, Jenniffer cayó en una depresión después de llegar a México.

¿Cómo debemos actuar ante este fenómeno? ¿Qué significa perder contacto con todo el mundo en el que una persona ha estado inmerso? La adolescencia y la juventud conllevan el desarrollo de una identidad propia que se confirma con las similitudes y diferencias con los que nos rodean. ¿Qué sucede cuando no conocemos a nadie a nuestro alrededor y qué cuando no hablamos el mismo idioma que nuestros compañeros?

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