El desencanto con la democracia en América Latina y el mundo se alimenta con la vuelta a los instintos primarios y a las sensaciones básicas, simples, simplistas y simplificadoras, por encima de la reflexión racional, aseveró Lorenzo Córdova Vianello.

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) destacó que se trata de un fenómeno muchas veces silencioso pero cada vez más difundido que constituye un nuevo caldo de cultivo en el que están germinando y difundiéndose diversas expresiones sociales y políticas fundadas en la intolerancia.

Al inaugurar el VII Foro de la Democracia Latinoamericana, Córdova Vianello, expuso que se trata de los valores propios de la antidemocracia, de eso que se conoce y se expresa en las así llamadas democracias plebiscitarias fundadas más en las sensaciones, en las impresiones, en los humores de coyuntura que de democracia tienen poco y que nos vuelven permeables a las expresiones del autoritarismo, de la autocracia .

Reconoció que el desencanto con la democracia también lo es con la política y con las instituciones de la democracia, en particular los partidos y los parlamentos.

Lamentó, incluso, que después de dos décadas de practicar la democracia, todavía la mitad de la población de América Latina considera que valdría la pena tener un gobierno no democrático si éste le resuelve los problemas que le aquejan.

En su turno, el secretario para el Fortalecimiento de la Organización de Estados Americanos (OEA), Francisco Guerrero, indicó que los valores democráticos no son negociables y que nunca antes como ahora la discusión de la ética en la política se transforma en un imperativo social al que no se puede renunciar.

Guerrero coincidió con Córdova en el sentido de que existe un desencanto en la democracia, aunque destacó la necesidad de volver a lo básico para revertir las tendencias de la antipolítica, la apatía y la mentalidad suma cero.