Mientras el aumento de muertes por arma de fuego va en aumento en México; en el 2013 hubo pocos avances en materia de garantía de derechos a los menores de 18 años, en particular, el derecho a una vida libre sin violencia, advirtió el presidente de la Red de Derechos por la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez.

En entrevista, advirtió que el año pasado las autoridades federales se nublaron con las reformas estructurales y olvidaron los pendientes de la agenda de infancia, cuya obligación está asentada tanto en la Constitución Política como en tratados internacionales a los que México está suscrito.

Casos como la ola de violencia que se vive en Michoacán recuerdan que la realidad está superando a las autoridades y que el derecho a la vida y a una vida libre sin violencia no se está garantizando a los menores de 18 años.

De acuerdo con cifras recopiladas por la Redim, a nivel nacional, la tasa de mortalidad en la población menor de 18 años había registrado un decremento importante para el 2007; sin embargo, a partir del 2008 la tendencia se invirtió y aumentó hasta llegar a cuatro muertes por cada 100,000 habitantes en el 2012, esta tasa ha sido la más alta en lo que va del nuevo milenio igualando la del 2011.

El caso de asesinatos de jóvenes entre 15 y 17 años de edad es el de especial preocupación, alertó el Director de Redim, pues se observa un aumento pronunciado, con una tasa de mortalidad por homicidio que casi se ha triplicado en los últimos cinco años, pasando de 5.3 por cada 100,000 habitantes en el 2007 a 16.3 en el 2012.

A decir de Juan Martín Pérez, esta situación no cambiará en tanto no se haga una acción institucional contundente y se construya un sistema nacional de garantía de derechos, es decir, un mecanismo intergubernamental para combatir la fragmentación de atención a los derechos de los infantes.

Las formas de violencia contra niñas y niños se incrementaron y diversificaron. De acuerdo con estudios de esta Red, la narcoexplotación de niñas, niños y adolescentes continúa siendo una constante, sin que el gobierno federal haya tomado medidas claras al respecto.

De no atender con celeridad este problema, los menores de edad incorporarán en su proyecto y expectativa de vida el uso de arma de fuego como algo habitual para sobrevivir, advirtió.

ana.langner@eleconomista.mx